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Cartas al Director: El derroche que supone el césped en los parques

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  • HERALDO
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 30/04/2022 A LAS 05:00
El riego del césped supone un desperdicio de agua.
El riego del césped supone un desperdicio de agua.
Asier Alcorta

El derroche que supone el césped en los parques

En el Parque de Oriente de Zaragoza, barrios de Vadorrey y La Jota, hay varias cosas importantes a tener en cuenta.

1.- Hay plantado césped, como en otros muchos parques de la ciudad. En una zona árida como Zaragoza, esto supone un derroche de agua en los meses de más calor. 2.- Para mantener el verde se riega diariamente desde el mes de abril hasta bien entrado el otoño. Esto conlleva que, año tras año, comprobado por mí día a día, no se pueda pasear durante muchas horas por las zonas de hierba, algunas de ellas completamente encharcadas (yo bajo a pasear al perro todos los días con unas botas impermeables, paradójicamente en los meses de más calor). Además, esto hace que en la hierba, húmeda todavía en horas de calor, críen larvas de mosca negra y otras especies de mosquitos que hacen los paseos por el Parque de Oriente insoportables algunos días. 3.- Haría bien el Ayuntamiento de Zaragoza en plantearse, tanto en este parque en cuestión como en otros, que la vegetación que creciese en los parterres y zonas verdes fuera más propia de nuestro clima y ecosistema, y no empeñarse en mantener césped a toda costa a pesar del tremendo derroche de agua y otros inconvenientes aquí citados que eso supone en un lugar seco y muy caluroso en verano. 4.- El cuidado del Parque de Oriente y otros en la ciudad sería más fácil, sostenible y mucho más respetuoso con las especies de plantas autóctonas, sin ese despropósito que supone mantener, con un tremendo gasto de agua, césped de manera artificiosa como si esto fuera Irlanda, Asturias o Euskadi, donde seguro que a los ayuntamientos de sus ciudades no les hace falta malgastar ni una gota de agua. Bueno, pues aquí tampoco debemos hacerlo.

Spartaco Martínez García. ZARAGOZA

Proteger al chico Juan

Juan tiene 13 años, el último día que vino al instituto lo trajo la Policía Nacional. A ratos desbaratado, cariñoso, le gusta el baloncesto y, cada vez más, consumir drogas. Los Servicios Sociales del Ayuntamiento lo han estudiado y lo han derivado al Servicio de Menores del Gobierno de Aragón, donde están tan saturados. También ha pasado por la Unidad de Salud Mental por psicología, pero va poco y no se puede hacer que vaya más. Al instituto dejó de venir hace mucho, aunque se le llama y se intenta, pero no se ve con otros compañeros de 1º de ESO haciendo Lengua y Mates. Ahora sus colegas de calle son mayores de edad y alguno ya conoce Zuera. Esto es Huesca, nos conocemos todos, pero eso a él no le sirve para nada. Y así estamos, han pasado cuatro meses desde el primer informe del jefe de estudios, donde ya se ponía que todo lo que no se invierta en prevención se hará en cárcel. Todo un sistema trabajando y demostrando que este chico se nos ha escapado por las grietas como si fuera cristal y cada día se estrella contra el suelo con más consumos y más espiazado. ¿Opciones? La del pataleo de esta carta, de otra al Justicia de Aragón, al defensor del menor... ¿Y? Él seguirá en la calle hasta que llegue la crónica de una muerte anunciada. No hay recursos para atender a un crío al que le han tocado malas cartas en la vida. Otro ejemplo de un niño roto con todo un sistema lento para evitar el desastre. Pero él existe de verdad y hoy volverá a las calles de Huesca. ¿Llegaremos a tiempo de protegerlo?

Lola Giménez Banzo. HUESCA

Ayuda en un accidente

Quiero agradecer públicamente a los servicios de emergencia de esta Comunidad y al Hospital Ernest Lluch, la profesionalidad y humanidad de sus trabajadores, que nos quedaron patentes tras sufrir un accidente de tráfico el pasado 2 de abril en la autovía próxima a Calatayud. También quisiera dar las gracias a todas las personas que nos atendieron en la autovía para socorrernos. Especialmente a dos chicos brasileños, uno de los cuales se llama Pablo y seguimos en contacto con él, ya que nos ha llamado varias veces para preguntar por nuestra evolución. Ambos llamaron a los servicios de emergencia, me ayudaron a sacar del coche a mi marido y estuvieron acompañándonos en todo momento, hasta que llegaron los servicios correspondientes. En estas situaciones es cuando encuentras a personas dispuestas a ayudarte y recobras la fe en la humanidad. Afortunadamente, ya nos encontramos con nuestra familia y mejorando día a día. Muchas gracias a todos.

Nieves Guisado Martín. ZARAGOZA

El monorraíl de Sevilla en Plaza

Está en desuso y con la incertidumbre de qué pasará con él. Se trata del monorraíl que funcionaba en el centro comercial de Plaza para inteligentemente salvar el compromiso de espacio de un aparcamiento, una rotonda y los accesos al resto del complejo. Fue un gracioso guiño a un icónico pasaje de nuestra historia que languidecía oxidándose en una chatarrería. Esa gran aportación, que no ocupaba espacio en terreno sino en altura y lo más reducido posible, se llevó a cabo restaurando un icono de la Expo 92 de Sevilla, su monorraíl, que aparece en todas las postales y sellos de la época. Se me ocurre que como otros tantos legados que están olvidados y mal cuidados, como denuncia Legado Expo Zaragoza. El Ayuntamiento de Zaragoza y la DGA podrían ponerse de acuerdo, como hace falta en el caso de la Expo Zaragoza, y hablar con los actuales propietarios que compraron el complejo en quiebra para que actúen de dos maneras. Primera, restaurando de nuevo el monorraíl y actualizándolo a la seguridad actual. Las instituciones pueden intervenir como legado cultural y tendrían que forzar que no se vuelva a desmontar para acabar en una chatarrería con los planes que se van a desarrollar de un complejo logístico y tienda, hundiendo todo el antiguo edificio. Segunda opción, siendo que existen en Zaragoza espacios habilitados para el antiguo telesilla que están en desuso y creo que las zapatas de los postes del recorrido siguen, trasladar el monorraíl a Zaragoza para unir dos expos. Aunque comprendo que pueda ser rara la propuesta siendo que el telesilla se desmontó por el coste suponía su mantenimiento y uso. Las instituciones cuando les interesa obvian la obligación de que los hitos culturales lleguen a generaciones posteriores. Si el propietario es pequeño y desconocido, sin fondos para abogados, es cuando hacen prevalecer su estatus de institución pública y el interés general y esto me parece injusto. Estamos esperando ver qué pasará con los murales cerámicos de la estación del Portillo; o los murales de la antigua terminal del aeropuerto, que al menos la emplean para rodajes de series. O la denuncia de Legado Expo Zaragoza de los pabellones en desuso.

Miguel Pérez López. ÉPILA (ZARAGOZA)

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