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la rotonda

La sociedad de los cuidados y el Estado del bienestar

Por
  • Pedro Cía Gómez
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 27/04/2022 A LAS 05:00
'Cicatrices'
La sociedad de los cuidados y el Estado del bienestar
Pixabay

Es en el seno de la familia donde mayoritariamente recibimos los cuidados que todos necesitamos a lo largo de nuestra vida, particularmente en ciertas etapas (al nacer, durante la enfermedad, al final de la vida…) y, aunque todos somos capaces de cuidar, esta responsabilidad ha recaído principalmente sobre la mujer. 

Son los cuidados un bien relacional -afirma Cristina Carrasco (2014-2015)- que producimos y compartimos en las relaciones o vínculos primarios de la familia.

Poner atención sobre los cuidados nos hace percibir con mayor claridad nuestra
vulnerabilidad y nuestra interdependencia

Más allá del entorno familiar, las ayudas a necesitados han sido asumidas por la Iglesia durante siglos y siguen siéndolo. Pero ya en el XVII y XVIII, los Estados se responsabilizan de los cuidados. Estos se institucionalizan en el siglo XX y son objeto de estudio social. Ya en el XXI, los cuidados pasan "hasta el verdadero centro de la actividad del Estado de bienestar", según Mary Daly y Jane Lewis (2000).

La relevancia creciente de la sociedad de cuidados viene bien a nuestro actual Estado del bienestar, pues aunque este se orienta hacia la justicia social, según afirman los profesores Carreras y Murillo (2022), también es cierto, como advierten estos autores, que en nuestro entorno social es notable el individualismo y la competitividad, a la vez que van quedando demasiado atrás los menos dotados. La sociedad de los cuidados y el Estado del bienestar la capacidad de proporcionar cuidados viene a mejorar el Estado del bienestar. La ética del cuidado complementaría a la ética de la justicia, según viene defendiendo la filósofa Carol Gilligan desde su ya clásica obra ‘In a different voice’.

Pero la sociedad del cuidado atraviesa hoy su crisis, que según Fernando Fantova (2017) se debe por una parte al notable aumento de la población anciana, necesitada de cuidados y por otra, a la menor posibilidad hoy día de dedicar tiempo a cuidar por parte de las familias. Las clases medias y altas han buscado la solución en la ayuda proporcionada por acompañantes y cuidadores/as pagados. Así, las prestaciones que mantienen los cuidados en el Estado del bienestar, aunque tradicionalmente radican en vínculos familiares y han de ser por otra parte garantizadas por los Estados, también provienen a veces de la oferta del mercado.

Incluso concebir nuestra libertad
contando con la realidad de dicha interdependencia

Está claro además que la sociedad del cuidado en el contexto de nuestro Estado del bienestar está en continua formación y por lo tanto es fundamental para su desarrollo una permanente labor educativa. Fue la profesora estadounidense Nel Noddings (1984) una de las primeras autoras en proponer la inclusión de cuidados en el curriculum escolar, incluso proponiendo que debería estar orientado a la formación de personas atentas y cuidadoras.

Poner atención sobre los cuidados nos hace percibir con mayor claridad nuestra vulnerabilidad y nuestra interdependencia; incluso concebir nuestra libertad y nuestra autonomía contando con la realidad de dicha interdependencia. De la práctica de los cuidados, aprendemos formas solidarias de desarrollar la vida en comunidad. 

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