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La batalla de Zaragoza

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 24/04/2022 A LAS 11:48
El presidente de Aragón, Javier Lambán (i), con el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón.
La batalla de Zaragoza
José Miguel Marco

El principal problema electoral del PSOE, y que permite comprender qué ocurre con la izquierda política aragonesa, se encuentra en Zaragoza. 

Sin un liderazgo reconocible, sólido y alternativo al alcalde popular Jorge Azcón, el partido socialista ha comenzado a diluirse en las encuestas pese a la ordenada y orgánicamente disciplinada oposición que ejerce su portavoz, Lola Ranera.

Crece Azcón por su naturaleza expansiva, pero también lo hace por las ausencias de un PSOE al que le falta un candidato que rivalice con el alcalde. Se difumina el PSOE municipal en el imaginario del votante y gana enteros el bloque de la derecha que reconoce en Azcón los muchos y efectistas guiños de un alcalde formado en el municipalismo y poseedor de un apetito electoral que parece haber abandonado a los socialistas en la capital. La falta de un candidato o, lo que es lo mismo, la ausencia de una opción distinta a Azcón, aparte de despejar el camino al PP, también está generando un cierto ajetreo entre los partidos de la izquierda, permitiendo que las opciones minoritarias reconozcan una oportunidad que desgasta al PSOE.

Sin un cabeza de cartel en el PSOE que se presente como alternativa a Jorge Azcón, la batalla por la alcaldía parece inclinada en favor del PP

Azcón, que estaría frenando a Vox al aglutinar con su discurso a las derechas, ha sabido construir durante estos años de alcaldía una imagen apoyada en su capacidad gestora y que, sin que la ciudad haya sufrido grandes transformaciones, ha logrado trasladar al votante una sensación de nuevo ciclo.

La incomparecencia del socialismo municipal, que desde el PSOE se confía pueda ser contrarrestada gracias al arrastre político de Lambán, aún no les ha llevado a decidir, a un año de las elecciones, quién será el cabeza de cartel. Corre el tiempo y los plazos se agotan para cualquiera que, convertido en mirlo blanco del socialismo municipal, esté dispuesto a pelear por la alcaldía de Zaragoza y acepte convertirse en pareja electoral de Lambán mientras asume, por propia supervivencia política, que no podrá hacerle la más mínima sombra al presidente. Un difícil papel, en una más que complicada convivencia, pero que puede mejorar sensiblemente las actuales expectativas electorales del PSOE cuando aún se desconoce si Azcón continuará al frente de la alcaldía o terminará dando el salto para pelear por la DGA.

Si en Zaragoza no existe una mínima contienda electoral los socialistas sufrirán para mantener la DGA

No será fácil para Lambán la carrera de las próximas elecciones. A tenor de la encuesta de A+M publicada ayer por HERALDO, ganar el Gobierno de Aragón no solo requerirá de su liderazgo y de ese discurso que practica pensado en complacer al votante de Zaragoza: el PSOE también se la juega en Huesca y Teruel. En la provincia oscense, por su condición de bastión y por las graves consecuencias que generaría cualquier pérdida en la siempre segura aportación de escaños a las Cortes regionales y, en Teruel, por una irrupción de Teruel Existe que castiga directamente las opciones socialistas. Teruel Existe, que de curiosidad política ha pasado a alternativa, amenaza con alcanzar un peso y una condición estratégica que complique sobremanera las actuales matemáticas parlamentarias. La gestión de la diversidad del cuatripartito, vendida como un ejercicio de cesión y pluralidad, puede quedarse corta si la suma para alcanzar la mayoría obliga a poner de acuerdo a más partidos.

Las sumas para cuadrar este nuevo bipartidismo de bloques comenzarán, en cualquier caso, en Zaragoza, donde el PSOE sabe lo mucho que puede perder y el PP todo lo que puede ganar. 

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