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el mirador

Macià, general en jefe

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 02/01/2022 A LAS 05:00
Macià, general en jefe.
Macià, general en jefe.
Lola García

Qué burros. 

La probada incompetencia de la Alcaldía barcelonesa ha dado por fusilado a Francesc Macià (¡en la Navidad de 1933, fecha republicana de su deceso por enfermedad!). La peculiar muerte del iluminado Macià fue muy seguida en la prensa. En un cuarto de la Generalidad, fue operado por los médicos Corachán, Pi Sunyer y Vilardell, de una apendicitis mal tratada que le produjo 110 pulsaciones y fiebre alta. Le dejaron un drenaje y se le ordenó reposo absoluto, que no respetó. Duró seis días. Son datos al alcance de cualquiera, a condición, por lo visto, de que no trabaje (¿?) en la dicha Alcaldía.

Todas las biografías de Macià que conozco son hagiográficas, incluso la del Diccionario de la Real Academia de la Historia, que hiló más fino con Franco que con Macià. Pero es raro que se divulguen los juicios negativos sobre el personaje, emitidos por separatistas como él. Véanse algunos, todos editados en catalán.

Coronel y general

En un suave juicio al que fue sometido en París, en enero de 1927, por meter a Francia en líos idiotas, logró ser tratado como ‘Coronel Macià’: gran vanidad, pues era rango alcanzado en el Ejército ‘opresor’. Pocos meses antes, el 30 de octubre de 1926, se había nombrado general por su cuenta, según telegrama que cursó a un colaborador, mediante el correo neumático de París (una red de tubos subterráneos por los que circulaban los mensajes estuchados, a la velocidad de 24 km por hora. Funcionó hasta 1984). Este es el texto: "Para cumplimiento de su deber esté, mañana, a las 9:00 h, en el número 1 de la calle de los Borgoñones, en Bois-Colombes. El General en Jefe, Francesc Macià". Y se quedó tan ancho. Estaba preparando una pintoresca invasión militar de Cataluña, desde el pueblo francocatalán de Prats de Molló, tras cuyo fracaso completo quedó detenido un par de meses en Francia.

Cuenta el separatista Xavier Sanahuja que un francés asistente al juicio le hizo esta reflexión: "El coronel Macià, cuando dejó el uniforme, tendría al menos 30 años". Sanahuja le dijo "Más bien 45". Y el otro, con sorna: "Ya se ve que estuvo cavilando mucho tiempo, incluso muchísimo, para apreciar que su Cataluña era esclava".

Bufonada militarista

Domènech Pallerola, luego secretario del nacionalista y ministro republicano L. Nicolau D’Olwer, escribió: "Tenía razón la prensa al tratar la invasión en tono burlesco y hablar, sin excepciones, de la chiquillada de Macià. Tres años de preparativos y captación de ‘dineros sagrados’ para ofrecernos ese ridículo sin precedentes: el ejército catalán, la revolución patriótica… Fue inmensa la vergüenza sufrida en el Palacio de Justicia de París", donde Macià anunció que Cataluña sería como una Bélgica mediterránea para Francia. Es decir –sigue Pallerola– "una nación que le parase los golpes". Francia, cuya conducta oprobiosa al impedir la intentona y encarcelar a sus integrantes como a ladrones, no merecía "que le lamieran los pies y la promesa de hipotecar nuestra soberanía nacional". Macià obraba como militarista y preso de delirio político y actuaba en prisión como "un jefe de Estado que otorgaba carteras y subsecretarías" y usaba términos como "Estado Mayor, Cuartel General, General en Jefe, Escuela Superior de Guerra", etc.

Su mente desordenada proclamó que la República Catalana Independiente "se constituye en armas por medio del Ejército de valientes voluntarios catalanes y de la generosa y brava Legión Italiana de Voluntarios por la Libertad de los Pueblos", obra de unos infiltrados que resultaron ser... agentes a sueldo de Mussolini.

Francesc Macià, a quien el separatismo catalán llama con amorosa veneración “l’Avi”, el abuelo, ha sido objeto de una propaganda encomiástica inasequible al ridículo

Mejor, Azaña

El anarcoindependentista Albà Rosell opinaba así: "Macià es un niño de 70 años (...) voluble, indeciso, cándido, cualquiera puede engañarlo. Su voluntad es débil y está ayuno de los conocimientos precisos para dirigir hombres: es manejable, y lo manejan, y atiende a quienes lo adulan. La comprobación de todo esto, que sospechaba hace años, me ha hecho mucho mal. Me gustaría equivocarme, pero los hechos son los que son (…) ¡Qué falta de criterio la suya!".

Y, en fin, su decepcionado colaborador directo Xavier Sanahuja añade: Macià y sus asistentes fueron "vulgares traficantes del ideal patriótico (...) En La Habana, recaudó miles de dólares. Él y Gassol se fueron a Bruselas. Y los que le preparamos y le ejecutamos el [golpe de] Prats seguimos en los sufrimientos de la miseria y el exilio". La humillación de 1927, dice, la ha remediado "el más castellano de todos los españoles", pues en 1932 Manuel Azaña hizo por Cataluña en Madrid lo que Macià había deshecho en París en 1927: el Estatuto de Autonomía. "Aún le queda tiempo de hacer un gran bien a Cataluña: a su edad, es hora de que descanse". Y remata: "Me espantan las consecuencias de que Cataluña sea dirigida y administrada por estos hombres o por otros educados e instruidos en la misma o peor escuela". Ahí queda.

Ojalá el año 2022 sea bueno para España y para sus hijos catalanes, que merecen mejor gobierno.

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