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Navidades al raso

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 26/12/2021 A LAS 05:00
¿Qué niñez tuvo el mendigo que duerme en un cajero?
¿Qué niñez tuvo el mendigo que duerme en un cajero?
Víctor Lax / HERALDO

El periodista la ve una y otra vez. Permanece casi siempre tumbada, arropada con una manta y dentro de un saco de dormir. Cuando aprieta el frío se tapa la cabeza con la manta. Durante las mañanas se entretiene con la lectura. Una voraz lectora que presupone una formación y una sensibilidad cultural. María Ángeles tiene 58 años y está arrinconada desde hace semanas contra la puerta de un establecimiento ya cerrado en plena Gran Vía de Zaragoza. El acceso a la entrada, en la misma calle, es su casa, y sirve como refugio natural durante los días de fuerte cierzo. María Ángeles ha tenido de momento más suerte que Víctor Manuel, que el año pasado murió bajo el puente de los Gitanos en la Nochebuena. Como un perro. No nos hallamos ante un problema de falta de ayuda -que la hay-, de falta de camas en la red asistencial -que las hay-, es una cuestión de responsabilidad colectiva. Hemos permitido que María Ángeles ocupe un espacio en el suelo y que la suerte le acompañe. Ese es el drama. En la Nochebuena, al menos, aceptó un techo y una comida caliente. Nos sensibilizamos con el monzón en la India, pero no nos paramos a preguntarle a María Ángeles qué tal está. Si se encuentra bien. Pasamos de largo, cada día, como si quisiéramos convencernos de que se trata de un mal sueño, de una adversidad que debe resolver esa red solidaria a la que, por cierto, ayudamos con cuentagotas. Tras dejarla atrás, nos lanzamos a la calle y nos sacudimos la mala conciencia entre luces, regalos y guirnaldas. Y así nos va.

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