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Ilusión, confianza y periodismo

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 24/12/2021 A LAS 05:00
La oscense Beatriz Navarro ha recogido el Premio Porquet del Congreso de Periodismo de Huesca.
Ilusión, confianza y periodismo.
Verónica Lacasa

El periodismo tiene elementos más que objetivos para que algunos lo consideremos la mejor profesión del mundo. 

No faltan colegas a quienes lo que más gusta sea el poder que confiere; un director muy relevante ha llegado a referirlo como "gobernar, sin el coste de las elecciones ni de tener que acertar". Cinismos al margen, vivimos tiempos en los que pesa demasiado esa posibilidad de influir y, sobre todo, de defender una posición ideológica, llegando a extremos que hacen innecesaria la prensa de partido.

Ante tantas facetas, yo me quedo con tener un hueco en el patio de butacas para vivir en directo hechos de interés público y, sobre todo, para acceder a personas especiales, con las que aprender y disfrutar, compartiendo su tiempo. Eso sí que es adictivo.

Como explica Beatriz Navarro, ser periodista es ir, escuchar, preguntar y contarlo, buscar las pequeñas historias detrás de los grandes temas

Desde ese ángulo, en los últimos meses he tenido la fortuna de vivir unos cuantos buenos ratos de feliz periodismo. Por ejemplo, compartiendo la ilusión de Cristian Palacio y Sofía Sanz, la joven pareja que ha puesto en pie ‘Gente Rara’. ‘Hijos’ profesionales, respectivamente, de la Escuela de Miralbueno y del TOPI, una de las mejores iniciativas socioeducativas de la Zaragoza contemporánea, se han hecho como profesionales, poco a poco, por distintos fogones de España hasta eclosionar en su restaurante del Arrabal en una cocina y una sala que irradian ilusión hecha de trabajo, talento, curiosidad, amor a la tierra, recuperación de sabores... La misma ilusión que mantiene Jemma Markham, en La Torre del Visco, un hotel que ha inscrito el remoto valle turolense del Tastavins en la agenda de los mejores viajeros del mundo. Más de un cuarto de siglo desplegando su inteligencia, su cultura y su coherencia al servicio de la mejor hostelería, fuente de inspiración para toda la comarca. Mantiene el espíritu y la singularidad con los que llegó; ha hecho de la canción ‘De Teruel no es cualquiera’, del añorado Joaquín Carbonell, uno de sus himnos; y, ahora, defiende con todas sus fuerzas que el sentido común libre a su entorno de los proyectos de parques renovables. Allí, el paisaje, el cielo y el silencio son talismanes milenarios.

También, momentos de aprender. Vicente Salas, recién nombrado doctor honoris causa de la Universidad Autónoma de Barcelona y emérito de la de Zaragoza, donde ha sido catedrático de Organización de Empresas e inspirador de varias generaciones de economistas, enseña hasta cuando no se lo propone. Una perla: uno de los problemas de la empresa española es que dedica demasiados esfuerzos al control y a la jerarquía, en vez de dar confianza a las personas, que es la base para que den lo mejor para sí mismas y para la empresa.

Y momentos también de vivir esta pasión con varias colegas aragonesas que han hecho carrera por el mundo. Amparo Polo, hoy directora de la estrategia digital de ‘Expansión’ y durante más de una década en Londres, para quien esa etapa ha supuesto una gran aventura personal y profesional, que le ha permitido entender un poco mejor el mundo, "y querer más a mi país, al que tanto nos gusta criticar y a veces no valoramos en su justa medida". La misma pasión que siente Belén Lorente (en Lisboa, para TVE): "Una suma de vivencias, aciertos y desaciertos, y de la que siempre quieres más".

Una profesión que
en estos tiempos resulta cada vez más necesaria para la sociedad

Mavi Doñate, ahora en París tras seis años en Asia, que ha dado constante cuenta de la pandemia para TVE, disfruta de las corresponsalías como un privilegio para descubrir un país "y contarlo con tu propia voz. Aprenderlo con curiosidad, intuición y atención; en definitiva, comprenderlo". Lo mismo que hace Beatriz Navarro, cuatro años en EE. UU. para ‘La Vanguardia’, ahora de vuelta a Bruselas, donde ya estuvo la década anterior también para HERALDO. En noviembre, recibió el premio Porquet del Congreso de Huesca, donde recordó que ser periodista es ir, escuchar, preguntar y contarlo; buscar las pequeñas historias que hay detrás de los grandes temas; aprovechar la licencia que da la profesión para ser curioso y, sobre todo, hablar con la gente. Beatriz, que estos días nos leerá desde Ipiés, dedicó su premio "a las periodistas que contamos el mundo, aunque el mundo no siempre cuente con nosotras". Felices fiestas y, en 2022, más periodismo.

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