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Dile a la vida que sí

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 10/12/2021 A LAS 05:00
El nuevo ciclo 'El tiempo de las mujeres' de la Universidad de Zaragoza se ha inaugurado con Manuela Carmena como protagonista
El nuevo ciclo 'El tiempo de las mujeres' de la Universidad de Zaragoza se ha inaugurado con Manuela Carmena como protagonista.
@unizar

Cuando pensaba que su vida se iba a limitar a dar alguna charla y a mantener su empresa de economía social ‘Zapatelas’, Manuela Carmena se vio al frente de la alcaldía de Madrid.

Pasados dos años de la salida del palacio de Cibeles, publica ‘La joven política’ sobre esa experiencia, con el expresivo subtítulo ‘Un alegato por la tolerancia y crítico con los partidos’.

Sobre ese libro, pero sobre todo de su papel pionero en tantas facetas de su vida, tuvimos ocasión de escucharle hablar en la sesión del nuevo ciclo ‘El tiempo de las Mujeres’, organizado por el vicerrectorado de Actividades culturales de la Universidad de Zaragoza, que con tan buen criterio gobierna Yolanda Polo.

Manuela Carmena atesora una trayectoria intensa y diferente como activista, abogada, juez, feminista y solidaria, facetas que ha opacado su etapa de alcaldesa. Carmena narra cómo le inspiraron una periodista, Begoña García-Diego, que escribía en ‘Blanco y negro’ la sección ‘Cuarto de estar’, y un artículo concreto, ‘Muchacha, di que sí’, invitando a decir a la vida que sí, y el consejo de su profesora de álgebra del bachiller de que si tenían la suerte de ir a la universidad, debían ejercer la profesión en la que se titularan.

Con ese impulso llegó a la Facultad de Derecho sin saber quién había sido Antonio Machado. Y de ese limbo, a militar en el PCE y en el feminismo y a participar activamente en la construcción de la Transición que, como dice, "no la hicieron ni Suárez, ni el Rey, sino el esfuerzo de mucha gente, en la que trabajamos desde mucho antes. Los que ahora la niegan, no tienen ni idea".

Carmena sufriría enseguida el horror de la matanza de sus compañeros del despacho de abogados laboralistas de Atocha. Para seguir adelante tras tamaño drama, cambió de ocupación. Opositó a juez y continuó su trayectoria de pionera, debutando en la isla de La Palma como la primera juez de la ahora tristemente notoria isla; también sería de las primeras en pertenecer al Consejo General del Poder Judicial, velando siempre por la humanización de la Justicia.

Manuela Carmena invita en su libro a cuidar la democracia desde la tolerancia, la comprensión y el diálogo, a que nos atrevamos a hablar sin insultarnos, se imponga la verdad y se evalúe la acción política para tomar decisiones desde los datos

Y de ahí, a su experiencia en la alcaldía de Madrid, cuyas dificultades nutren ‘La joven política’. Sobre todo, por la oposición, que no dio tregua. También por sus compañeros, que le amargaron muchos días: después de auparla, les parecía más relevante ocupar los puestos por cuotas que por capacidad para la gestión.

Entre lo que más le dolía a Carmena cita el clima de insulto permanente, resumido en una cínica nota anónima de la oposición: "Manuela, no te tomes en serio esto que te decimos. Eres una persona estupenda; esto solo es política".

Pero para ella la política es una cosa muy seria. Pasada ya la intensa etapa de la alcaldía, mantiene la esperanza de que vuelvan el rigor y el respeto, sin dejar de hacerse preguntas diferentes y de explorar nuevos caminos. En las conclusiones del libro, presentadas como ‘La paz es posible’, Carmena invita a cuidar la democracia, desde la tolerancia, la comprensión y el diálogo, a que nos atrevamos a hablar sin insultarnos, se imponga la verdad y se evalúe la acción política para tomar decisiones desde los datos. Y hace sugerencias bien provocadoras.

Sostiene que la democracia directa no es el sistema asambleario, fácilmente manipulable, sino la participación directa de los ciudadanos. Y recuerda que ya existen dos, basadas en el sorteo, que funcionan muy bien: el jurado y la organización de las elecciones, en las que los ciudadanos responden ejemplarmente.

Aún más: además de contemplar la fórmula del sorteo, que, en vez de a los partidos como tales, se vote por puntos sus propuestas. Y es que, escribe Carmena, "cuando se tachan unos a otros de fascismo y comunismo… no dejan de ser acusaciones burdas ante la dificultad de definir lo que tenemos, un capitalismo con matices, en el que las diferencias las establece el estilo personal del dirigente".

Desde luego, Manuela Carmena ha dicho a la vida que sí.

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