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Cartas al director de HERALDO: 'El dilema de Mularroya'

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 27/04/2021 A LAS 05:00
presa de mularroya 13/01/19 fotografia macipe [[[FOTOGRAFOS]]][[[HA ARCHIVO]]]
'El dilema de Mularroya'
Jesús Macipe / HERALDO

El dilema de Mularroya

Desconcierto, en la construcción de la presa de Mularroya. Aragón ha sido vaciado históricamente con pantanos en tierras de prósperos valles, muchos de ellos para beneficio de otras partes de Aragón y también de otros territorios. Ejemplos como Jánovas, una presa que nunca existió, el «maldito pantano» al que le canta La Ronda de Boltaña, o como el de Barasona. Mularroya es otra historia, no habla de anegar pueblos. No son los mismos disparates que obligaron a abandonar a la gente su hogar. Pero a pesar de que los embalses cumplen una misión vital, este es otro ejemplo de embalse diseñado y construido con criterios puramente clientelares y políticos, sin la menor justificación técnica o económica, donde diferentes tribunales han dicho que, ahí y así, no. De esos barros surgen ahora estos lodos. Detractores que se oponen por ser una zona protegida y posicionada fuera de la ley ambiental, como lo demuestra la sentencia basada en la Directiva Marco del Agua. Por otra parte, los regantes, que afirman que terminar la obra permitirá almacenar una gran cantidad de agua que beneficiará a los pueblos del Jalón bajo, y a su vez el embalse ayudaría a que se establezcan nuevas industrias en la zona. En este dilema, ecologistas, en la esperanza de que se cumpla la sentencia de la Audiencia Nacional para la paralización, y los regantes, con el apoyo de la mayoría de los consejeros del Gobierno de Aragón, confiando en que el recurso de casación frene la sentencia y se finalice la obra. Mientras tanto, lo que es seguro es que de momento van más de 180 millones de euros gastados del erario, que pueden ir a la basura, y harán falta otros muchos más para terminar la obra o para desmontar lo construido.

Daniel Gallardo Marín. GARRAPINILLOS (ZARAGOZA)

Bubierca y el tren

Desde que dejé Zaragoza en 1985 para ir a trabajar al extranjero no he residido en España salvo por cortos periodos. En la actualidad resido en El Cairo. Sin embargo, mantengo el vínculo con mi tierra natal y con el pueblo en el que nació mi padre, Bubierca; hasta tal punto que he dedicado mucho tiempo a investigar sobre la historia de dicho municipio. El resultado fue un libro que la Institución Fernando el Católico tuvo a bien publicar en 2019, ‘Pensando en Bubierca’. Leo y escucho las reseñas sobre las movilizaciones que los pueblos de la línea de ferrocarril Zaragoza-Arcos de Jalón están llevando a cabo para reclamar las paradas y frecuencias que les han recortado, pero no veo referencia alguna al caso más extremo, el de Bubierca. Bubierca, por no tener, no tiene ni siquiera estación. La demolieron el siglo pasado para construir una subestación eléctrica. Desde mucho antes de que Renfe redujera frecuencias de trenes, en el apeadero de Bubierca solo para el tren el viernes por la tarde procedente de Zaragoza y el domingo por la tarde procedente de Arcos de Jalón. Eso es todo. Bubierca sigue siendo un municipio, no una pedanía, y todavía cuenta con unos 60 vecinos. Habrá quien diga que si no para en más ocasiones el tren es porque ni siquiera hay clientes en esas dos paradas semanales. La respuesta es muy sencilla: si no me dan un servicio adecuado a mis necesidades, ¿cómo quieren que lo use con asiduidad? En mi opinión, una vez un pueblo cae por debajo del centenar de habitantes se le da por inviable y se le considera ‘lugar de veraneo’. Desde las instituciones comarcales y provinciales dan unos cuartos a los ayuntamientos para que mantengan, en precario y no sin grandes dificultades, los servicios mínimos de agua y vías públicas y se dilata el abordaje de soluciones que reviertan la situación. Se fuerza así a que los jóvenes residan en pueblos próximos con más habitantes (en el caso de Bubierca, en Ateca o Alhama), pero eso no soluciona nada. Ya dije que llevo muchos años fuera de España. He vivido en una docena de países en todos los continentes. Lo de España y su medio rural no lo he visto en ningún otro lugar. O se da un giro de 180 grados en las políticas ante la despoblación rural o en pocas décadas nuestros pueblos no serán ni siquiera lugares de veraneo.

Rodolfo Lacal Pérez. EL CAIRO (EGIPTO)

Avenidas pacificadas

Me parece perfecto que se pacifiquen calles a 30 km/h, yo también soy ciclista. Lo que ya no entra dentro de la lógica es que en avenidas de dos o más carriles (como Salvador Allende), los dos carriles los pongan a 30 km/h; me parece que con poner el de la derecha sería suficiente. ¿Han estudiado los señores del Ayuntamiento los efectos de la circulación en avenidas como la mencionada? También sería importante poner señales verticales para que no nos llevemos una sorpresa, porque la segunda parte es que de vez en cuando se ponen los radares móviles colocados en un tríptico a mitad de una calle y pasarse de 30 km/h no es muy difícil: las multas suben como la espuma para recaudar. Más les valdría ponerse en avenidas como la paralela a la Expo, que a veces van vehículos haciendo carreras.

Enrique Armingol Lalaguna. ZARAGOZA

Siglo XXI, dos décadas

Tiempos atrás nos anunciaban que venía el fin del mundo con plagas y desastres de todo tipo. Estamos viviendo acontecimientos cada día más demoledores, alargamos la vida unos cuantos años, pero el planeta está pasando factura por la contaminación ambiental. Muchos son los avances en ciencia y en industrialización pero nos superan las enfermedades que cada día amenazan nuestra supervivencia. Estamos padeciendo una enfermedad desconocida y cuando esta esté un poco controlada saldrá otra arraigada a la cantidad de virus que estamos fabricando por el nivel de vida que llevamos. No importan las consecuencias a los políticos, solo miran progreso y riqueza. ¿Para qué sirve la riqueza si un simple virus destruye a las personas más poderosas, que en parte son las más contaminadoras? Los llamados ‘millonarios rápidos’, sin importar de qué modo se llegue a ello, serán un virus que ataca a la humanidad y no hay vacuna que pueda controlar esta ansiedad de poder. Una persona que tiene más de lo que en su vida pueda consumir es un enfermo y en las altas esferas ya hay demasiados contagiados con esta patología. No es uno más feliz por tener más posesiones, sino por disfrutar de lo que tiene. El rey emérito no es más feliz por tener millones, me compadezco del final que va a tener, ¿le ha merecido la pena? El pueblo merece una explicación. El señor Bárcenas se creía más inteligente que los demás y lo tenemos en la jaula, aunque considere que su jaula sea de oro. Y hay otros personajes que siguieron esa manía de poseer. Para todos ellos, ánimo, que sarna con gusto no pica, y a la sombra, que es el sitio que esta sociedad reserva para ellos.

José Sierra Calvo. Zaragoza

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

cartas@heraldo.es

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