Por
  • David Serrano-Dolader

Abracadabra…

Cartas del tarot
'Abracadabra...'
HA

Pata de cabra. Quiromancia. Miro y remiro, toco y retoco las líneas, las formas y los montes de las manos de un tal Puigdemont, de un cual Junqueras, de un tal-cual Illa… ¡y veo maravilla!: que se ponen de acuerdo, que apaciguan ánimos, que abandonan los extremos, que deshacen nudos gordianos (y de amarre y de margarita y de rizo).

Cafeomancia. Invito a unos cafés al ministro de Educación y a un puñado de rectores: de aquí, de allá, de acá y de acullá. ¿Qué me dicen los posos?: que aparcan sus pugnas, que centran ideas, que concuerdan medidas, que buscan dineros, que entierran las hachas.

Oniromancia. El jefe de la gran patronal, de la mediana patronal, de la pequeña patronal, los autónomos, los sindicatos, los funcionarios… ¡todos duermen y sueñan! Y yo, a lo mío pío pío. Interpreto: que acumular riquezas no es un objetivo en sí mismo, que conforman un círculo cuadrado, que aprietan manos y extienden abrazos y luchan juntos. ¡Que los sueños, sueños son!

Cartomancia. Para el maldito virus: el siete de espadas (y para las variantes mil, la sota no idiota de oros con bastos y copas). Para las farmacéuticas: el conminador caballo de bastos de trote danzante y porte elegante. Para los sanitarios: la baraja entera y verdadera. Para los políticos: ¡como dos y dos son cuatro! "Y todo un coro infantil va cantando la lección: mil veces ciento, cien mil; mil veces mil, un millón". Monotonía de lluvia tras cristales machadianos.

Como diría el loco: camarón que se duerme, mono se queda.

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