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Opinión

la rotonda

Soñando con Canfranc

Por
  • Tanya Kelley
OPINIÓNACTUALIZADA 12/01/2021 A LAS 01:00
Especial 23 de abril: el canfranero, símbolo de las reivindicaciones aragonesas, a su paso por Riglos (Aragón).
'Soñando con Canfranc'
Guillermo Mestre

Zaragoza, Tardienta, Huesca, Ayerbe, Riglos, Santa María de la Peña, Anzánigo, Caldearenas, Sabiñánigo, Jaca, Castiello, Villanúa, Canfranc, paradas de la línea 56, el Canfranero. Al pasar por cada una crece mi emoción, en ese tren de dos vagones que resopla hacia los Pirineos. Viajo desde Estados Unidos para estar en mi querido Aragón.

El tren asciende en altitud y en cada parada aumentan mis ganas de llegar a mi pueblo adoptivo, Anzánigo. Para mí, la mejor manera de entrar en el Alto Aragón es el Canfranero. Si se me permite, como forastera, quisiera aventurar una opinión sobre la importancia de reabrir la línea a Francia.

Uno de los encantos de Aragón es que se ha escapado de la homogeneización que prevalece en gran parte de España y del mundo. La despoblación rural ha contribuido a preservar un paisaje y, en cierta medida, una arquitectura que en otras partes se ha perdido irremediablemente. Se ha de continuar cuidando el magnífico paisaje, pero también se ha de reconstruir la singular riqueza humana de Aragón. En ello juegan un papel clave trenes como el Canfranero. Mientras ciudadanos y políticos de Aragón planifican el futuro, existe la oportunidad de aprender de los ejemplos de otros lugares que se han (mal)desarrollado más rápidamente, muchas veces a costa de su carácter autóctono.

Uno de los encantos de Aragón es que ha escapado de la homogeneización que
prevalece en gran parte del mundo

Mientras se viaja en tren, si se quiere, uno entra en contacto con otras personas. La primera vez que viajé en el Canfranero, conocí a un apicultor de Ayerbe. Él venía de Huesca tras comprar una pieza para su equipo de extracción de miel. Yo, de Kansas City Missouri, con mis maletas para instalarme en Anzánigo y trabajar como profesora auxiliar de Inglés en Sabiñánigo. De todos los hermosos lugares cercanos a mi empleo, elegí vivir en Anzánigo sobre todo porque tiene conexión de tren.

Aquel primer contacto con el apicultor me hizo repetir otros viajes en tren a Ayerbe. He comprado muchas veces su miel y cera e incluso colaboré en sus tareas de extracción. Y después también hice otras compras en la Sociedad Cooperativa del Campo Santa Leticia. Aquella conexión personal que se produjo al coincidir en el tren determinó la forma de relacionarme con mi nuevo hogar en Aragón.

En Anzánigo, como en los otros pequeños pueblos del recorrido, el Canfranero es esencial. Por eso, se teme el día que deje de funcionar. En su día, me uní a la gente del pueblo para promover que los políticos mantengan todas las paradas entre Zaragoza y Canfranc. En nuestro caso, incluso cuando podíamos ir en coche, usábamos el tren para desplazarnos y para hacer turismo. Caminaba a la estación dos veces al día con un pastor anciano, solo para marcar el paso del Canfranero por Anzánigo. Llegué a amar ese tren incluso cuando se averiaba, más de una vez, en la propia ruta.

Se ha de continuar cuidando el magnífico
paisaje y también se ha de reconstruir la singular riqueza humana 

Ahora, desde lejos, en Kansas City, sigo con atención lo que pasa con el Canfranero. Cuando leí que la Estación Internacional de Canfranc podía volver a conectar los raíles entre Francia y España, como lo había hecho entre 1928 y 1970, me alegré. Alguien de ustedes puede preguntar: ¿por qué le importará esto a una norteamericana del Midwest?Me importa porque imagino que otras personas de Europa podrán venir en tren a Aragón y ver su belleza. Importa porque se encontrarán con aragoneses en el tren y quizás vayan a las tiendas locales y apoyen la economía local. Importa porque puede inspirar la preservación de esta hermosa tierra y tal vez incluso la restauración de las ‘casillas’ de piedra de los trabajadores del ferrocarril a lo largo de las vías.

Cada vez que viajo en tren a Anzánigo empiezo en Zaragoza. Pero, ¿se imaginan las posibilidades que se abrirán cuando se pueda llegar desde la otra dirección? Sí, desde Francia, a través de Canfranc, Villanúa, Castiello, Jaca, Sabiñánigo, Caldearenas, Anzánigo, Santa María de la Peña, Riglos, Ayerbe, Huesca, Tardienta, Zaragoza.

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