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La frontera infinita

OPINIÓNACTUALIZADA 28/11/2020 A LAS 01:00
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'La frontera infinita'
ISM

El término ‘frontera’ es la clave de bóveda de la mitología fundacional de Estados Unidos. La mitificación del proceso de ‘conquista del Oeste’, a la que tanto han cooperado la literatura y las películas de Hollywood, se basó en crear una visión positiva del ‘ideal americano’ de tener éxito en la vida, de realizar grandes proezas, de construir grandes empresas. En la formación ideológica del ciudadano norteamericano a partir del siglo XIX interesaba realzar ciertos hechos, aunque fuera ignorando que esos territorios ya habían sido colonizados por españoles y que ya estaban habitados por indios.

La frontera norteamericana como proceso histórico no terminó a finales del siglo XIX, cuando el país concluye su expansión interna. Las guerras hispano-estadounidenses, en las que España pierde Puerto Rico, Filipinas y Cuba, inauguran la fase del expansionismo exterior. Pero en el siglo XX la idea de frontera geográfica evoluciona hacia una concepción cultural y simbólica. Por eso en 1960, cuando John F. Kennedy es elegido presidente, promete avanzar sin descanso hacia una ‘Nueva Frontera’.

El liderazgo norteamericano, no obstante, se sustenta en un impulso que quedó claramente definido en un documento de 1945 elaborado por la Administración Truman y con un nombre muy ilustrativo: ‘Science, the Endless Frontier’ (‘Ciencia: la Frontera Infinita’). Con ese ideario se inició la carrera tecnológica que ha sustentado la supremacía mundial estadounidense hasta la actualidad.

Desde la Segunda Guerra Mundial, la política científica y tecnológica ha sido la fuerza motora de la superpotencia sobre el principio de que la ciencia es una fuente infinita de prosperidad. Pero en la actualidad ese liderazgo está en entredicho, sobre todo en algunos sectores clave como la robótica, la microelectrónica o la inteligencia artificial (IA), en los que China está cogiendo ventaja. Huawei, por ejemplo, dispone de la mejor tecnología 5G y, también, la más barata. Las 300 mayores ciudades chinas del antiguo Imperio del Centro se convertirán este mismo año en plataformas 5G. El 70% de las conexiones 5G globales son chinas.

Concentramos los esfuerzos en lo urgente, mientras relegamos lo importante.
¡Son tiempos covid!

La supremacía científica es también la nueva frontera de China. Así lo acaba de establecer el Pleno del Comité Central del Partido Comunista, la reunión anual más importante de los líderes chinos: la innovación y la autosuficiencia tecnológica serán la apuesta para el desarrollo de su economía hasta 2035.

EE. UU., China, la UE, Japón, Rusia y otras potencias regionales pugnan hoy en una carrera científica similar a la que fue la carrera nuclear en la década de los cuarenta o la del espacio de los años sesenta. Si la competición atómica y la espacial alimentaron la Guerra Fría, la actual competencia científica también es a vida o muerte: Washington ataca a Huawei y presiona a sus aliados para que no trabajen con ella acusándola de espionaje. A cambio, Pekín refuerza a Huawei y otros gigantes (ZTE, Tencent) con multimillonarias ayudas estatales para convertirse en líderes tecnológicos globales. Entre tanto, la UE intenta embridar a los titanes digitales (Google, Amazon, Facebook, Apple) porque es consciente de que es tan dependiente de las empresas digitales americanas como de las manufacturas chinas... La nueva Guerra Fría es tecnológica.

A pesar de la incertidumbre que vive el mundo por la covid-19, las espadas siguen en alto. China ha superado el golpe que le asestó el virus en los primeros meses del año y quiere ganar más ventaja aprovechando la debilidad de sus competidores, aún sumidos en la lucha contra la pandemia. Estados Unidos está paralizado tras el mandato de Trump y a la espera de lo que haga Joe Biden. Rusia sigue maniobrando con su ciberespionaje. Y Europa, fiel a sus valores, intenta que se establezcan globalmente unas normas para limitar el uso masivo de datos.

Ahora bien, no se olvide que la pandemia es una crisis coyuntural mientras que la carrera tecnológica es un desafío estructural     

La carrera científica es la última gran frontera, ya no solo para Estados Unidos sino también para China, Europa y toda la comunidad internacional. La mayoría de los países han comprendido que la masa crítica tecnológica de hoy es la que les conferirá prosperidad suficiente para asegurar la sanidad, la educación y las pensiones de mañana. La ciencia es hoy la frontera infinita.

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