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Opinión

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Jinetes torpes para el circo político

ACTUALIZADA 18/02/2020 A LAS 02:00
Reunión en Moncloa entre Casado y Sánchez
Pablo Casado y Pedro Sánchez
Efe

El intenso ciclo electoral que España ha vivido en el último lustro ha impedido sanear las cuentas del Estado, ha frenado las inversiones públicas, ha bloqueado la renovación de órganos del Estado y, lo más grave, no se ha podido aprobar ni una sola reforma estructural para modernizar el país. La XIV legislatura puede ser diferente porque hay un gobierno (aunque sea precario), los liderazgos de los grandes partidos son más sólidos (porque han sido elegidos en primarias), los independentistas han aceptado dialogar dentro del marco constitucional tras fracasar el ‘procés’ (como fracasó la vía terrorista de ETA) y la economía ha entrado en una fase de desaceleración, que facilita la adopción de reformas estructurales porque la ciudadanía es más proclive a aceptar sacrificios en periodos de contracción que en periodos de expansión.

La reunión de ayer en la Moncloa, sin embargo, ha dejado claro que por ahora no habrá reformas. Por una parte, Pedro Sánchez está maniatado por los compromisos que ha asumido para lograr la investidura; además, prefiere aislar al PP centrándose en dar la batalla a Vox en sus ‘guerras culturales’ (pin parental, feminismo, libertad de expresión…). Por otra, Pablo Casado se ha lanzado a competir con Santiago Abascal en la crítica hiperbólica al Ejecutivo, aunque eso le impida ser percibido como alternativa de gobierno.

Un buen político tiene que estar al mismo tiempo en la batalla y por encima de la refriega. El laborista escocés James Maxton lo expresó de forma muy gráfica: «Un hombre que no puede montar dos malditos caballos a la vez no tiene derecho a un trabajo en este maldito circo». En el actual circo político español, ni el jefe del Gobierno ni el de la oposición parecen líderes capaces de montar a la vez esos dos caballos. ¡Qué lástima!

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