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Opinión

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Mujeres en tecnología

ACTUALIZADA 10/02/2020 A LAS 05:00
Heraldo.
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El pasado viernes se celebró, como cada año, la Noche de las Telecomunicaciones en Aragón, un evento que reconoce el trabajo que realizan en el sector o en ámbitos cercanos grandes compañías, emprendedores y profesionales. En esta edición, la número 20, los galardonados fueron Deloitte, en la categoría de empresas; Neki, como empresa junior; Carlos Torres Laguardia, ingeniero del año; y Rafael López Guarga, premio especial. Todos los que recogieron los reconocimientos eran hombres, como suele ser habitual (aunque ha habido excepciones), no en vano se trata de un sector muy masculinizado, como todas las ingenierías. La Asociación de Ingenieros de Telecomunicación de Aragón y la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, que entregan estos galardones, son conscientes de esta realidad. Cambiarla, incluyendo a más mujeres en sus aulas, es el gran reto.

La inmensa mayoría de las plazas de las ingenierías que se imparten en la Universidad de Zaragoza están ocupadas por hombres. Como publicaba este diario en la edición de ayer, ellas representan menos del 30% del alumnado en 14 de las 16 titulaciones con estas especialidades que se ofertan. Eva Cerezo, que dirige el departamento de Informática e Ingeniería de Sistemas y además es investigadora, decía que de todas las ingenierías en Química hay bastantes mujeres, «pero cuando entras en Informática, estamos por debajo del 10% y con los años se sigue bajando».

Llama la atención que mientras en otras muchas carreras universitarias ellas ya son mayoría, y que en ámbitos profesionales como la Judicatura, la Medicina y la Política cada día vemos a más mujeres en puestos de responsabilidad, en las ingenierías no solo no ganan terreno sino que lo pierden. Y lo hacen por voluntad propia. Lo más preocupante de esto es que los profesionales que más demanda hoy la sociedad son, precisamente, los de las denominadas carreras STEM. Es decir (por sus siglas en inglés), los de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

La falta de referentes o el desconocimiento de las titulaciones estarían detrás de la apatía de nuestras jóvenes a la hora de elegir carreras de ciencias, reconocía en la información publicada ayer en estas páginas María Villarroya, profesora de Arquitectura y Tecnología de Computadores de la Universidad de Zaragoza. Ella, como Eva Cerezo y otras profesionales aragonesas que trabajan en empresas e instituciones en la región, sabe de la ilusión con la que se trabaja en los ámbitos STEM y de lo que todas pueden aportar para posicionar mejor a España en general y a Aragón en particular en un escenario que reclama profesionales más digitales y trabajadores más familiarizados con la industria 4.0, la de las fábricas conectadas.

La celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra mañana, ha de servir para que las ingenierías dejen de ser carreras desconocidas para tantas jóvenes. Para que seamos todos más conscientes de que, más allá de las preferencias y decisiones personales de cada cual, no podemos desperdiciar el talento de la mitad de la población si queremos hacer frente a desafíos como la digitalización que hace a las empresas más competitivas o el conocimiento de nuevas tecnologías. En la Universidad y en organizaciones como Arame (de empresarias) o Directivas de Aragón están trabajando en ello. Pero hay que sumar a más personas y organizaciones a la causa.

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