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Opinión

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Auschwitz y la batalla por la Historia

ACTUALIZADA 28/01/2020 A LAS 02:00
El campo de extermino de Auschwitz, símbolo de la barbarie nazi.
El campo de extermino de Auschwitz, símbolo de la barbarie nazi.
Gervasio Sánchez

Al acceder a Auschwitz se siente la Historia pasar ante los ojos. En las praderas quedan pocos restos de construcciones, pero el vacío desborda memoria. Por eso el 75º aniversario de la liberación del campo de exterminio reaviva hoy la batalla por el relato. Todos los actores (Alemania el que menos) llevan décadas intentando construir una historia a su medida. Especialmente virulento es ahora el choque verbal entre Rusia y Polonia a cuenta del papel desempeñado en la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto es que la Historia, aunque sea con mayúsculas y se llame ciencia, responde al conflicto del presente desde el que se estudia. Por eso, cada sociedad la reescribe a medida que ella misma cambia.

Los pujantes líderes de corte nacionalista, desde Putin al polaco Morawiecki, se han lanzado sin ningún pudor a protagonizar campañas de tergiversación para ‘lavar’ la imagen de sus países incluso en asuntos tan oscuros como el de la persecución de los judíos. Y estos procesos de manipulación son posibles porque la democracia se está debilitando y la política, polarizándose.

Estamos inmersos, en términos globales, en un fracaso de la política para atender a las necesidades de las clases medias. Se vive cierta recuperación de la crisis que empezó en 2008, pero pervive la sensación de que se han deteriorado las expectativas de mucha gente en todo el mundo. Como las élites no tienen respuestas, los gobernantes echan mano del socorrido nacionalismo, que acalla las críticas sociales y adormece las reivindicaciones de justicia. Y para activar el gen ultranacionalista nada mejor que sacar a la calle las banderas, la manipulación histórica e incluso la trivialización del pasado, como si Auschwitz fuera un simple parque de atracciones.

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