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Opinión

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Cargos y cargos

ACTUALIZADA 21/11/2019 A LAS 02:00
La sala de la Audiencia en Sevilla, momentos antes de que se suspendiera el juicio
La sala de la Audiencia en Sevilla durante el juicio de los ERE.
José Manuel Vidal

Escribió el oráculo de Belmonte que "cargos paran en cargos, si no de la Justicia, de la murmuración". Y en esta España de pecadores, la lista de cargos públicos de relevancia que se han topado con cargos de la Justicia es ya muy nutrida y cuenta con un capítulo especial dedicado a los presidentes regionales. Empezando por Juan Hormaechea, presidente de Cantabria entre 1987 y 1990 y condenado por malversación y prevaricación. E incluyendo, tristemente, al aragonés José Marco, aunque, desde luego, los 500 euros del sillón que lo sentó en el banquillo palidecen ante los 680 millones malversados por la trama de los ERE en Andalucía. La Audiencia de Sevilla acaba de sumar a la nómina de expresidentes autonómicos condenados por corrupción a los andaluces Manuel Chaves, que se eternizó, y José Antonio Griñán. Pero aún tenemos a otros en lista de espera, como Jordi Pujol, Eduardo Zaplana o Francisco Camps. Y eso sin contar los mandatarios regionales acusados de otro tipo de delitos, como la desobediencia o la sedición. En fin, la corrupción política en nuestro país ha sido rampante, pero nos queda el consuelo de que la Justicia, aunque lentamente, va poniendo las cosas en su sitio. Al menos parcialmente, porque siempre quedarán flecos que se escapan. No cabe, en todo caso, hablar de impunidad en un país democrático cuyo sistema judicial ha sido capaz de encausar y, en su caso, condenar a tantas personas que habían ejercido funciones de la máxima relevancia. Ojalá que tras la sentencia de los ERE pudiéramos abrir una nueva etapa en la que los escándalos no abunden y en la que los cargos, desmintiendo a Gracián, se desempeñen con dignidad.

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