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Opinión

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Sinergias industriales

ACTUALIZADA 18/11/2019 A LAS 02:00
Opel
Vehículos del modelo C3 Aircross, en la planta de PSA en Figueruelas.
@almozara

Pese a todo lo que ha contribuido a la economía aragonesa la presencia de una fábrica de automóviles desde que en 1982 inició su andadura en Figueruelas la General Motors, de modo recurrente he oído durante años veladas quejas por la ausencia en las instalaciones de un centro de I+D. Es decir, de algo que vaya más allá de un centro en el que se ensamblan vehículos, algo que aporte más valor añadido. En el seno de Opel, han señalado muchos, los alemanes se han reservado para sí –en Rüsselsehim, donde está su sede central– el muy valorado centro de desarrollo. «Zaragoza es solo un taller», han llegado a decir, medio en broma medio en serio, quienes han insistido en recalcar que los coches se han diseñado y desarrollado siempre a muchos kilómetros de aquí.

Ese ‘runrún’ continúa aún hoy, cuando Opel forma parte del grupo francés PSA después de que este comprara a GM su filial europea en 2017. El pasado miércoles, sin ir más lejos, al director de la planta de Zaragoza y del Clúster Ibérico de PSA, Juan Antonio Muñoz Codina, se le preguntó en un foro organizado por Mobility City por la ausencia en la factoría de Figueruelas de un centro de I+D. El directivo se limitó a destacar todo el trabajo que ya se hace en la planta aragonesa, ahora con la fabricación de un nuevo vehículo –el último modelo de Corsa– además del Crossland X y el Citroën C3 Aircross, y mientras se prepara el lanzamiento de la versión eléctrica del utilitario, prevista para los primeros meses de 2020.

La fábrica zaragozana de Opel España, que lidera un sector que representa el 10% del PIB aragonés, factura 8.500 millones de euros y genera unos 25.000 empleos en la región, se halla hoy inmersa en un día a día marcado por su integración en el grupo PSA. Según reconoció Muñoz Codina la semana pasada en un encuentro en la factoría organizado por Citroën, en el centro aragonés –cuya capacidad de producir más de medio millón de vehículos al año la hacen ya una ‘rara avis’ en el mundo– se está trabajando mucho para reducir la diferencia en eficiencia que aún le separa de la planta de PSA en Vigo. En ello está, pero además desde agosto pasado produce en su nave de Prensas piezas para las fábricas del grupo francés en Villaverde (Madrid), Trnava (Eslovaquia), Poissy y Mulhouse, estas dos últimas en Francia.

PSA ha convertido a la nave de Prensas de Figueruelas en un referente, lo mismo que ocurría cuando en esa zona de la fábrica zaragozana se realizaba el 40% de la estampación de Opel en Europa. El grupo francés demuestra así el aprovechamiento de sinergias entre sus factorías, un elemento clave para conseguir la rentabilidad que reclama su presidente ejecutivo, Carlos Tavares.

De sinergias industriales saben también en la multinacional alemana BSH, hoy propiedad de Robert Bosch, que desde hace años se ha nutrido de materia gris zaragozana para productos que vende en todo el mundo. La fábrica de Montañana tiene un centro de tecnología de inducción veterano y desde este año un centro de competencia de electrónica. La de La Cartuja, por su parte, es un centro de competencia para lavadoras y secadoras para el grupo.

Sinergias también hay en otra de las grandes firmas con sede en Aragón, Alliance Healthcare, la antigua SAFA. La distribuidora de productos farmacéuticos, integrada en el gigante multinacional Walgreens Boots Alliance (WBA), tiene desde 2012 una factoría de software que desarrolla aplicaciones móviles, soluciones de ‘business intelligence’ y otros programas que están siendo utilizados ya por distintas filiales de WBA. Es decir, innovación aragonesa que se expande por el mundo.

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