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Opinión

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Ciencia ficción electoral

ACTUALIZADA 31/10/2019 A LAS 02:00
Pedro Sánchez
Pedro Sánchez
Sergio Pérez/Reuters

Dicen que quien no arriesga no gana, pero la máxima encierra trampa porque en el riesgo nacen también la derrota o el fracaso. Pedro Sánchez es una de esas personas seguras de sí mismas, de su estrategia y hasta de su suerte. Demasiado, tal vez. Ha convocado estas elecciones exactamente igual que alumbró la censura que le llevó al Gobierno, es decir, como el entrenador que busca el gol por la escuadra con una jugada de pizarra. Las apuestas le han salido hasta ahora bien, pero cuanto más amplia es la secuencia de aciertos más próximo debe estar el eslabón que rompa la cadena. Él no lo cree y, de hecho, esta misma semana se jactaba de que la posibilidad de que el PP gane las elecciones es "ciencia ficción, porque solo el PSOE ofrece una opción de gobierno estable". Olvida que ganar no es garantía de nada: él mismo llegó a la Moncloa sin vencer en las urnas y, para una vez que lo ha conseguido, ha sido incapaz de formar gobierno. Todo queda al albur o al dictado de las urnas, todo es "ciencia ficción". Lo es que solo el PSOE garantice un gobierno estable, pues precisamente por lo contrario ha tenido que repetir elecciones. También lo es que ganar otorgue la victoria o el gobierno, pues al final volverán a decidir las sumas, los acuerdos y las coaliciones. Y está por ver si la crisis catalana va a jugar en su favor, como especula el propio Sánchez con su pasividad equidistante, o se le puede volver en contra. El PSOE sabe bien qué es ganar unas elecciones inesperadamente... No vaya a ser que, al final, la ficción acabe superando a la realidad.

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