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Los mensajes de la calle

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 28/10/2019 A LAS 02:00
Multitudinaria manifestación constitucionalista en Barcelona para decir basta al independentismo
Multitudinaria manifestación constitucionalista en Barcelona para decir basta al independentismo
Jesús Diges/Efe

Cataluña ha vivido un intenso fin de semana, con dos grandes manifestaciones a favor y en contra del ‘procés’. Ambas han sido multitudinarias, pero las dos han contado con menos participantes que anteriores convocatorias. La ciudadanía se está cansando de tanta inflamación emocional. El peligro ahora es que, con un secesionismo en declive, Torra y sus adláteres se radicalicen para intentar mantener viva la llama de su estéril ideario. Por ahora, siguen sin condenar sin ambigüedades la inusitada violencia que en la noche del sábado volvió a hacerse presente en el corazón de Barcelona

Más activista violentos en las calles, menos personas en las manifestaciones pacíficas. Es la contradicción en la que se ha instalado el independentismo desde que las condenas del 1-O se hicieron públicas. Con los ciudadanos cada día más hartos de sus políticos y más enfadados por la división social que ha traído el proyecto secesionista, son los altercados generados por radicales los que peligrosamente están acaparando protagonismo. Los duros choques con las fuerzas del orden, con la policía autonómica catalana en primera línea, son la inquietante demostración de que, más allá de organizar escenografías de masas, los partidos rupturistas no han sido capaces de articular una salida política y legal para el problema que ellos mismos han creado y que ahora se les está yendo de las manos.

En este contexto, agravado por el colapso político del Govern y un acelerado desprestigio de las instituciones catalanas, urge dar pasos pare recuperar la convivencia pacífica dentro del marco constitucional. La Generalitat ya no puede seguir escondiéndose detrás de la movilización de los ciudadanos para resistirse a reconocer el fracaso de un ‘procés’ que una exconsejera, hoy fugada de la Justicia, definió como juegos de farol.

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