Despliega el menú
Opinión

Tercer Milenio

Tercer Milenio

Opinión

Innovación, conocimiento y poder

ACTUALIZADA 08/10/2019 A LAS 02:00
Los equipos multidisciplinares obtienen mejores resultados.
Los equipos multidisciplinares obtienen mejores resultados.
Krisis'19

El pasado 16 de septiembre, John Tracy, directivo de investigación e innovación de la compañía Boeing, nos ofreció la charla inaugural del curso 2019-2020 de la Universidad de Zaragoza, titulada ‘Knwoledge is power: partnerships for innovation’ (‘El conocimiento es poder: alianzas para la innovación’). Como era de esperar, una charla sobre investigación e innovación de una de las empresas punteras en uno de los sectores estrella del mundo actual solo puede calificarse de muy interesante y clarificadora. Dado que, por motivos de aforo, la asistencia a este acto tuvo que ser limitada, me gustaría aprovechar estas líneas para destacar algunas ideas que John Tracy nos dijo.

En primer lugar me impactó su definición de investigación, a la que describió como esa área donde nadie sabe las respuestas e intentamos averiguarlas. Lo importante es, por tanto, reconocer la falta de conocimiento y afanarse en alcanzarlo. También me gustó especialmente su afirmación en favor de un carácter multidisciplinar de los equipos de trabajo. Esta idea la apoyó con una afirmación rotunda. Los equipos altamente homogéneos suelen llegar a resultados relativamente pronto, pero todos ellos muy semejantes, lo que redunda en una menor aplicabilidad. En los equipos diversos, los diferentes integrantes aportan enfoques diferentes, por lo que su propuesta colectiva final, aunque tarde más en llegar, está más llena de matices y es mucho más rica. La complejidad de la vida actual requiere soluciones más flexibles y adaptables que, seguramente, un único punto de vista no puede ofrecer.

John Tracy también nos ofreció toda una serie de razones por las que la industria y la universidad debemos colaborar. De todas ellas, una que me parece destacable es la correspondiente a los objetivos de cada organización investigadora. Las empresas, debido a que están sujetas a fuertes restricciones económicas, o dicho más claramente, deben ofrecer resultados a sus accionistas, están obligadas a priorizar las áreas de investigación e innovación de alta probabilidad de éxito. En cambio, la universidad, con el soporte de la financiación gubernamental, puede ser de una utilidad extrema si apoya la investigación que carece de esta elevada posibilidad, pero que no deja de ser tan necesaria como la primera, aunque un resultado perfectamente válido sea la constatación de que la línea emprendida no lleva a ninguna parte. Con esta cooperación, la empresa puede seguir surtiéndose de jóvenes titulados, la universidad encontrar dónde y con quién colaborar y fondos para muchas de sus actividades. El tercer jugador, los gobiernos, también tiene un camino claro hacia dónde dedicar los recursos.

El conferenciante también reconoció que no toda la colaboración constituye un mundo idílico. Existen claramente dos puntos de fricción, precisamente allí donde los intereses de empresa y universidad no están alineados: la publicación de los resultados de investigación y los derechos derivados de la protección de la propiedad intelectual. Coordinación y acuerdos previos son la fórmula. Cuando el conflicto existe, solo reglas de juego claras y negociación pueden superarlo.

El final de la charla no desmereció en absoluto el contenido anterior. Nos animó a todos a emprender el camino de la investigación y de la innovación como parte de nuestra tarea universitaria. Pero en todos los casos nos dejó claro que siempre orientados hacia cuestiones que, una vez resueltas, mejoren las condiciones de vida; y que usemos siempre el máximo del rango de capacidades existentes a nuestro alrededor. Solo así nuestras propuestas serán ricas y flexibles, por tanto, útiles al mayor número de personas.

Siempre es muy edificante escuchar a personas de gran experiencia procedentes de fuera de nuestro ámbito. Tras pensarlo un tiempo, creo que su visión de la innovación, diferente a la universitaria tradicional, es la clave para que sus palabras resulten tan atractivas. ¿Dónde habré escuchado que lo multidisciplinar aporta más que lo homogéneo?

Ana Isabel Elduque es catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Zaragoza

Etiquetas