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Opinión

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Perros, serpientes... y demonios

ACTUALIZADA 02/10/2019 A LAS 09:28
Javier Lambán
Javier Lambán
Rafael Gobantes

En el aparato socialista aragonés, el ‘lambanato’, se ha instalado el mantra de que Teruel Existe es un movimiento próximo a la derecha, progresivamente desarraigado y aburguesado, que siempre ha protagonizado sus grandes movilizaciones contra gobiernos de la izquierda. Más allá del ejercicio de revisionismo absurdo que encierra tal planteamiento, pues supone borrar de la historia hitos como la bronca callejera a Aznar en la campaña del 2000 o la huelga general contra los presupuestos de su Gobierno ese mismo año, la verbalización en los términos que viene utilizando el presidente suena a nerviosismo electoral. 

Las pasadas elecciones de abril dieron al PSOE una clarísima victoria en Teruel, tradicional bastión del PP, pero con un reparto de sus tres diputados entre socialistas, populares y Cs. Si la candidatura de Teruel Existe fuera realmente un gancho para el centroderecha, Lambán no tendría de qué preocuparse. Es más, los nervios deberían instalarse a diestra: sobre todo en Ciudadanos, que se hizo con el tercer y último escaño de la circunscripción. 

Pero no. Al comparar la existencia turolense con la de elefantes, perros y serpientes, Lambán evidencia estar endemoniado con Teruel Existe, aun convencidísimo de que Huesca y Zaragoza tienen más carencias que la provincia hermana. En este punto tiene gran parte de razón, problemas hay muchos para todos y es responsabilidad directa de la DGA hacer lo posible y hasta lo imposible por solucionarlos. Pero de ahí a la descalificación innecesaria y mitinera de una parte de la sociedad civil -viento a favor para su campaña- media un buen trecho.

 

Un salto arriesgado tal vez solo explicable por esos nervios electorales. Los de Teruel, con un nuevo competidor directo. Los de Zaragoza, con el segundo diputado que perdió el PP otra vez en lid. Y los de Huesca, con la estructura provincial del partido y sus apéndices jugando a la contra. Perros, serpientes... y demonios.

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