Opinión

Opinión

Enrocados

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 12/09/2019 A LAS 02:00
Las esteladas toman las calles en la Diada.
Las esteladas toman las calles en la Diada.
JUAN MEDINA

Con la más baja participación de los últimos años, la manifestación celebrada en Barcelona cerró ayer una jornada en la que el independentismo catalán volvió a apropiarse de una manera excluyente y sesgada de la Diada. Enrocado en sus planteamientos secesionistas y alejado de la responsabilidad por la que debería sentirse afectado cualquier servidor público, el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, demostró que su cerrazón permanece inalterable y que continúa dispuesto a castigar a Cataluña alejándose de la senda constitucional.

A la espera de la sentencia del ‘procés’ y con el independentismo fracturado, Joaquim Torra se sumergió ayer en su particular baño de masas –en claro retroceso año tras año– para insistir en su objetivo secesionista. Nada nuevo sobre lo ya conocido ni tampoco nada que invite a pensar en que la equivocada visión del independentismo puede corregirse gracias a alguna brizna de sensatez política. Torra continúa enrocado y dispuesto a sostener su desafío al Estado, sujeto por una huida hacia delante que quiere descubrir en la próxima sentencia del ‘procés’ el que será su penúltimo apoyo para alentar el enfrentamiento. Esta falta de responsabilidad, que también ha tenido sus consecuencias en el seno del secesionismo rompiendo la unidad política que existió en el pasado –JxCat y ERC se muestran abiertamente distanciados y el resto de siglas también están afectadas por el desencuentro–, deja a Torra sin el liderazgo del que disfrutaron otros presidentes de la Generalitat en el pasado. En este sentido, el desánimo entre las filas del independentismo parece extenderse. Ayer se vio con claridad: fueron menos que en otras Diadas los catalanes que optaron por secundar la manifestación convocada por la ANC y Ómnium como respuesta previa a la decisión judicial que adopte el Tribunal Supremo.

Etiquetas