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Opinión

Y Sánchez, de vacaciones...

ACTUALIZADA 16/08/2019 A LAS 02:00
Sánchez antes de comparecer ante los medios.
Pedro Sánchez.
EFE

Mientras Trump sigue liándola parda con China por esas políticas arancelarias de las que Estados Unidos empieza a ser víctima directa; mientras Boris Johnson da los últimos retoques a su particular otoño caliente con un ‘brexit’ por las bravas el 31 de octubre; mientras la locomotora alemana frena en seco para que se apee el fantasma de la recesión en Europa; mientras las Bolsas se congelan y el empleo calienta menos que nunca en verano… Mientras todo eso ocurre, el presidente español en funciones, Pedro Sánchez, sigue de vacaciones con el exclusivo equipaje político del ‘yo es yo’, esperando a ver si los ‘síes’ suenan por casualidad en su segundo intento de investidura. De no conseguirlo, ampliará su peculiar palmarés como primer presidente de la democracia que llegó a la Moncloa sin ganar unas elecciones, que habría fracasado ganándolas y que habría sido rechazado hasta en tres ocasiones por el Congreso.

Su gobierno interino tampoco da señales de vida. Si acaso, algo de ruido cuando se dispara en el pie anunciando peajes para las autovías que los contribuyentes pagaron en los presupuestos hace años y que aún no están ni en los planos. Para complicar más la economía y la vida de los españoles. Así las cosas, alguien –o todos– va a tener que hacer una catarsis para que pueda haber un gobierno no por casualidad, sino por responsabilidad y necesidad. España está obligada a comparecer en esa convulsa escena internacional y ahora mismo ni está ni se le espera.

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