Opinión

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Agresiones deplorables

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 13/08/2019 A LAS 02:00
FIESTAS DE SAN LORENZO 2019 - Minuto de silencio / 12-8-19 / Foto Rafael Gobantes [[[FOTOGRAFOS]]]
Concentración en Huesca en repulsa por las agresiones sexuales.
Rafael Gobantes

Resulta lamentable que con tanta frecuencia la alegría de las fiestas populares se vea empañada, como ocurrió el domingo en Huesca, por la comisión de agresiones sexuales de las que casi siempre son víctimas mujeres. La sociedad y las instituciones deben ser inflexibles y reaccionar con unidad contra una lacra que es siempre detestable, pero aún más en momentos en los que deben primar, en pueblos y ciudades, la diversión y la convivencia.

 

Una concentración convocada por el Ayuntamiento y la interrupción momentánea de la música de las charangas en la plaza de Navarra sirvieron ayer para que en Huesca se manifestase la repulsa que merece cualquier agresión machista. El pasado domingo fueron denunciados dos casos, cometido en sendos bares y que aún están bajo investigación (un hombre fue detenido en relación con uno de estos hechos y puesto en libertad con cargos), y, respetando siempre la presunción de inocencia, era obligado que la ciudad reaccionase. Se trata de gestos simbólicos pero importantes, porque frente a la violencia de la que reiteradamente son víctimas las mujeres no se pude permanecer impasible. 

Es tanto más lamentable que estos delitos se produzcan, como ha ocurrido con frecuencia en localidades de toda España, con ocasión de los festejos populares. Ni la afluencia masiva de gente ni la relajación de la fiesta ni el consumo de alcohol pueden servir de excusa. La alegría y la diversión deben discurrir siempre por los cauces del respeto. Las actitudes machistas, que tantas veces derivan en actos de violencia, tienen que ser repudiadas. Y las instituciones deben reaccionar, como se ha hecho esta vez en el Ayuntamiento oscense, con unidad. No tiene sentido aprovechar estos sucesos para buscar ventajas partidistas. La sociedad española y aragonesa tiene un reto decisivo en la lucha contra la violencia de género. Todos juntos debemos perseverar para conseguirlo.

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