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Repetición de las elecciones

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  • Heraldo de Aragón
El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, con el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en la reunión de este martes por la mañana.
El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, con el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en una reunión en la Moncloa.
Efe

Pedro Sánchez aumenta la presión sobre Unidas Podemos a la espera de que el martes anuncie la fecha de la primera sesión de investidura. «España necesita un Gobierno en el mes de julio», afirmó ayer. Pero la cerrazón de todos los partidos ha revivido el fantasma de la repetición de las elecciones generales. Sus estrategias no responden ni al respeto a la voluntad ciudadana, ni al compromiso de abordar con cierta unidad los problemas del país.

La semana que se inicia mañana será intensa en negociaciones para la investidura del presidente del Gobierno. El resultado de las urnas del 28 de abril es que solo puede ser investido el candidato propuesto por el PSOE, puesto que el centro-derecha no suma los escaños suficientes. Pedro Sánchez cuenta con sus 123 diputados, pero necesita añadir otros. Tiene dos opciones: formar un ‘gobierno de cooperación’ con Unidas Podemos, si los nacionalistas catalanes y vascos se abstienen, o contar con la abstención de uno de los dos grandes grupos de derecha. Como esta segunda alternativa ha sido tajantemente rechazada por PP y Ciudadanos, el líder socialista presiona para que se haga realidad la primera.

Los españoles votaron mayoritariamente por la moderación. En consecuencia, un gobierno PSOE-Ciudadanos hubiera sido el desenlace natural, que hubiese permitido además afrontar los problemas del país con solvencia y autoridad. Pero no ha sido posible: Albert Rivera rechazó ya antes de las elecciones todo acuerdo con los socialistas, y se niega ahora, igual que el PP, a facilitar la investidura de Sánchez. Tampoco el presidente en funciones parece dispuesto a compartir el poder, ni a desgastarse en formar mayorías estables por el bien de España. La persistencia de este enroque irresponsable por parte de unos y de otros amenaza con desembocar en unas nuevas elecciones, que constituirían un fracaso rotundo de la clase política.

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