Ocio y Cultura

Fallece con 89 años Lauren Bacall, uno de los últimos mitos del Hollywood clásico

La intérprete, viuda del actor Humphrey Bogart, murió en su apartamento de Manhattan.
Ganadora de un Óscar honorífico
en el año 2009, fue un icono de elegancia y misterio

Lauren Bacall recibió el sobrenombre de 'La mirada'.
Fallece con 89 años Lauren Bacall, uno de los últimos mitos del Hollywood clásico

Lauren Bacall tenía tanta clase que eligió para morir su domicilio en el edificio Dakota, en Central Park, a cuyas puertas asesinaron a John Lennon y Polanski rodó ‘La semilla del diablo’. En esas calles del alto Manhattan, vedadas para vivir al común de los mortales, la actriz había crecido en el seno de una familia judía, que puso el grito en el cielo cuando a los 19 años soltó que se iba a Los Ángeles a probar suerte como actriz. Este martes moría a los 89 años uno de los últimos mitos del Hollywood clásico, un icono de elegancia y misterio asociado para siempre al cine negro, donde su mirada felina era promesa de inteligencia y peligro. Todavía sin reponerse del suicidio de Robin Williams, Hollywood se bañaba en nostalgia para despedir a una mujer que supo sobreponerse a su condición de viuda de una leyenda, Humphrey Bogart, y demostrar que, además de un rostro fascinante, poseía personalidad. En 1992, recogió el Premio Donostia. Idilios con dos grandes

Betty Joan Perske Weinstein soñaba con ser Bette Davis, pero a los 18 años se conformó con el título de Miss Greenwich Village. Ya en Los Ángeles, tuvo la fortuna de que Howard Hawks buscara «una Marlene Dietrich, pero más cálida». Y encontró a una diosa alta y delgada de voz de lija y mirada flamígera. Cuando debutó en el cine en 1944 con ‘Tener y no tener’, la bautizaron ‘The Look’ (la mirada).

Humphrey Bogart, que le llevaba 25 años, sufría por entonces un matrimonio con su tercera mujer, alcohólica, y odiaba el ambiente de los estudios. Prefería la compañía de escritores como Faulkner y Hemingway, de quienes Bacall se aprovechó por partida doble: cultivó su amistad y se benefició de los guiones que escribieron para lo que hoy son clásicos del ‘film noir’. Si cada frase de ‘Tener y no tener’ parece una sentencia –«Es incluso mejor cuando colaboras», le espeta a Bogey tras besarle–, en su segunda película juntos, ya casados, ‘El sueño eterno’, la prosa de Raymond Chandler derivaba en un gozoso combate de pullas.

Juntos repetirían en otras dos cintas memorables, ‘La senda tenebrosa’, de Delmer Daves, y ‘Cayo Largo’, de John Huston. Bogart no renunció al Martini ni al tabaco a pesar del cáncer de pulmón. Y Bacall estuvo a su lado hasta su muerte en 1957. Tuvieron dos hijos, Stephen y Leslie. Después llegó un idilio intermitente con Frank Sinatra que hizo correr ríos de tinta. Resurgir en Broadway

A finales de los 50, la carrera de Lauren Bacall languidecía. Regresar a Nueva York para actuar en Broadway y cambió su suerte profesional. ‘Harper, investigador privado’ y ‘La pícara soltera’ son sus filmes más apreciables de los 60, antes de convertirse en invitada de lujo en cintas que demandaban glamur del pasado, como ‘Asesinato en el Orient Express’. En su vida personal no tuvo tanta fortuna y su segundo matrimonio con Jason Robards terminó antes de tiempo por su alcoholismo. Su hijo Sam hoy es actor.

La ganadora de un Óscar honorífico en 2009 publicó dos libros de memorias y siguió trabajando hasta el fin de sus días. Robert Altman (‘Pret-a-porter’) y Lars von Trier (‘Dogville’, ‘Manderlay’) se aprovecharon en la madurez de su belleza enigmática. «Ser una estrella no es una profesión, es un accidente», puntualizaba. Su hijo Stephen, al confirmar su muerte, reconocía al mito: «Su vida habla por ella. Y ha tenido una vida maravillosa, mágica».

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