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música/vive latino

Amaral: "Lo que sentimos cuando tocamos en Zaragoza es muy fuerte"

El dúo zaragozano ofrecerá este sábado (21.00) en el Vive Latino su único concierto en 2022. Una oportunidad única para repasar una exitosa trayectoria de casi tres décadas.

Juan Aguirre y Eva Amaral regresarán a un escenario nueve meses después.
Juan Aguirre y Eva Amaral regresarán a un escenario nueve meses después.
Luca Piergiovanni

Estarán con un hambre de escenario atroz. Su último recital lo dieron en diciembre en el Príncipe Felipe.

EVA AMARAL: La verdad es que sí. Este año no teníamos pensado pisar los escenarios y solo queríamos dedicarnos a componer para el nuevo disco. Pero cuando nos llamaron del festival, nos pareció una buena idea quitarnos esas ansias que se siguen teniendo aunque hagas un parón. De subirte a un escenario no te cansas nunca. Y qué mejor manera que hacerlo de esta bonita manera, apoyando a un festival que está sucediendo en nuestra ciudad.

Es un concierto fuera de gira. ¿Qué se encontrarán los que acudan hoy al recinto de la Expo?

JUAN AGUIRRE: Vamos a tocar canciones de todos nuestros discos. Estamos convencidos de que va a ser un concierto con mucha energía porque hemos juntado a finales de agosto a todo nuestro equipo y todos son conscientes de que es un recital en Zaragoza, que es nuestra ciudad. El final de la gira de ‘Salto al color’, que fue el pasado diciembre en el Príncipe Felipe, lo tenemos grabado en la memoria. Fue muy especial y no lo olvidaremos. Estamos muy agradecidos por el entusiasmo de la gente. Esperamos que pase lo mismo con el del Vive Latino.

¿Realmente no es un tópico que tocar en casa es diferente al resto de actuaciones?

E.A.: Es absolutamente cierto. Porque tocas ante tu familia y tus amigos de toda la vida en la ciudad que te ha visto nacer y crecer como banda. Lo que sientes es muy fuerte. Son sensaciones que se agolpan entre la responsabilidad de querer estar muy muy muy bien y el hecho de disfrutar que estás jugando en casa. Te sientes muy apoyada.

¿Será también especial el concierto porque avanzarán alguna canción de su próximo disco?

J.A.: No vamos a tocar nada nuevo. Lo que sí haremos es recuperar canciones que hacía tiempo que no tocábamos. En el nuevo disco todavía estamos en una fase de componer. Eso suele ser sinónimo de caos. Falta un poquito.

¿Qué planes tienen con este álbum?

E.A.: El plan es que no hay plan. Seguimos ordenando este caos compositivo del que hablaba Juan y disfrutando de ese proceso de experimentación con sonidos y con diferentes vestidos que les puedes poner a las canciones. Ahora mismo estamos descubriendo todas las cosas que queríamos contar y que hemos querido convertir en canciones. Es el momento de hacer un viaje interior más que de ponerlo en común con más gente.

Los últimos dos años han estado gobernados por la pandemia. ¿Está presente en las nuevas canciones o están prefiriendo huir totalmente?

J.A.: Hay momentos para sentirte de diferentes maneras. Ahora mismo, lo que yo quiero es olvidarme absolutamente de lo que ha sucedido.

E.A.: Como tantas otras personas, intentamos huir de ese momento tan horrible de nuestras vidas. Queremos olvidar un episodio que ojalá sea historia definitivamente lo antes posible. Pero evidentemente algunas de las cosas que vivimos en esos meses/años se filtrarán en esas canciones. Es inevitable.

¿Cuán importante e influyente ha sido la música de América Latina en sus vidas?

J.A.: Siempre hemos sido un grupo con una mirada muy abierta. No nos hemos quedado nunca en un estilo, en un sonido o en una procedencia. Somos muy curiosos y nada limitados cuando escuchamos música. Pero puedo decir que el último concierto al que he asistido fue a uno de la artista brasileña Marisa Montes.

E.A.: En mi caso, la música latinoamericana, sin pretenderlo yo, ha tenido mucha influencia desde mi origen. A mi madre le encantaban los tangos y los sonidos de México. Muchas veces andaba por casa cantando una ranchera. Le encantaba la sonoridad de aquellas músicas y, de alguna manera, me lo contagió.

Aunque compartimos idioma, en ocasiones la música española y la latinoamericana están muy distantes. ¿Creen que el Vive Latino de Zaragoza puede ser un puente importante de conexión?

J.A.: Existe un puente tendido desde hace tiempo pero esperamos que se haga más grande.

E.A.: Es muy importante que una cita tan importante para la música de habla hispana como el Vive Latino se realice en Zaragoza. Es una oportunidad magnífica, que pone la lupa sobre nuestra ciudad, y que estrechará los lazos artísticos. Conocemos la marca del Vive Latino de México desde hace muchos años y tiene una tradición y un peso muy importantes. Ojalá que el puente se pueda ensanchar más.

Entraron en la programación del festival tras la cancelación y la retirada de Enrique Bunbury y hoy encabezan el cartel junto a Kase.O, que también abandonará los escenarios desde el próximo marzo. Se van a quedar solos en la cima de la música aragonesa.

J.A.: Solos no creo porque hay muchos grupos interesantes en Aragón. Solemos tener relación con muchos de ellos y es cuestión de tiempo que crezcan. En el caso de Enrique y de Javier Ibarra solo podemos desearles a ellos y a sus equipos que se recuperen. Son dos artistas que tienen una personalidad intransferible.

E.A.: Aunque no nos quedaremos solos en el universo musical zaragozano porque hay mucho talento, un poco huérfanos sí que nos quedamos. Tanto Enrique como Javier han sido importantísimos, han dejado una huella muy profunda. Espero que, después de la recuperación física, les llegue la recuperación de la ilusión porque su público les espera con muchísimas ganas y cariño.

Ambos son la prueba de lo exigente que es el mundo de la música.

J.A.: La música te absorbe. Es un continuo aprendizaje. Es imposible compaginarla con otras actividades porque siempre estás de viaje, grabando o de promoción. Personalmente, me siento afortunado por poder hacer todas estas cosas desde hace tanto tiempo. Y me acuerdo de cuando tuve trabajos de supervivencia.Somos de dos barrios de Zaragoza y las cosas no fueron fáciles. Somos unos privilegiados por subir a un escenario y tocar ante una multitud que nos escucha. Seguro que es más duro trabajar en el campo de sol a sol. No lo considero un trabajo, aunque le dedique muchas horas. Es un modo de vida.

E.A.: Recuerdo que cuando empezamos a hacer música juntos, Juan y yo anhelábamos esa vida caótica y sin rutinas que imaginábamos. Ahora que estamos en la carretera, sabemos que es verdad, que es una vida muy desordenada y que tienes que hacer esfuerzos para ordenarla un poco. Es imposible llevar unos horarios normales. Es lo único que cuesta de asumir.

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