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Paco Mir: "Está bien que las cosas acaben para iniciar otras"

El integrante del Tricicle presenta este viernes (20.00) en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza su adaptación del clásico de Lope de Vega ‘El perro del hortelano’.

Paco Mir, en el centro, junto al elenco actoral de ‘El perro del hortelano’.
Paco Mir, en el centro, junto al elenco actoral de ‘El perro del hortelano’.
Vania

¿Qué le llevó a adaptar ‘El perro del hortelano’?

Fue un poquito por casualidad. Me apetecía participar en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, donde nunca había estado. Tenía una idea matriz, que era dirigir un espectáculo parateatral, hacer un montaje de teatro dentro del teatro. Busqué el texto clásico que mejor se adaptara a los cuatro actores que tenía y ‘El perro del hortelano’ fue la mejor decisión.

¿Le infundía cierto respeto abordar un texto de un clásico tan clásico?

Los clásicos son clásicos porque prevalecen al paso del tiempo y eso siempre genera un respeto. Pero no hay nada como adaptar una obra para creer que te metes dentro de la cabeza de su autor. A base de leerlo, entiendes los trucos, cómo lo preparó y ves lo bueno que era Lope de Vega. Incluso te ‘haces amigo’ de él. Y este espectáculo no deja de ser un juego dentro del juego. La comedia de Lope de Vega la he trasladado al siglo XXI, por lo que es una comedia al cuadrado. Es cien por cien clásica y cien por cien Tricicle.

¿En qué se percibe su sello?

Mi sello es el prestigio de mi trayectoria, el humor absurdo, la acción continua, la sorpresa y la emoción a raudales, el no aburrimiento, el intentar pillar al espectador en el segundo dos y soltarlo al final, como si una hora y media hubiera pasado en un suspiro. Y, sobre todo, disfrutar, meterte dentro de un espectáculo gracias al ingenio y la diversión.

Su carrera como director teatral es cada vez más profunda. Curiosamente, su primera obra en este papel fue ‘Clochard’ y la representó en 1991 en Huesca invitado por la Peña Zoiti. ¿Cómo fue la experiencia?

Con el Tricicle ya dirigía, pero aquella fue la primera vez que dirigía a otros actores sin participar yo en escena. Fue un paso más que he seguido a lo largo de los años. Debo reconocer que lo pasas peor como director que como actor. Como director no estás al mando de la nave y como actor puedes solucionar sobre la marcha los problemas que surjan. Como director estás en manos de los actores para bien y para mal.

Ha dirigido teatro, zarzuela, ópera, publicidad, cine... Es usted un ser muy inquieto.

Siempre me muevo en el mundo de la creación, de contar cosas. Y eso se puede hacer desde muchos puntos de vista. Soy curioso por naturaleza. Son retos que me pongo continuamente, como este ‘El perro del hortelano’.

¿Cuándo le nació la necesidad de contar cosas?

De pequeño ya escribía y hacía dibujos. Al principio era más de hacer viñetas con chistes. Después pasé al tebeo, con historietas de una página. A partir de allí fui ampliando márgenes.

Su padre era médico. ¿De quién heredó la vocación creativa? ¿Fue innata?

Una abuela escribía, pintaba y tocaba música, a pesar de que estaba entregada a la familia. El abuelo materno era más bohemio y escribía y pintaba. Trabajaba porque tenía que trabajar, pero lo que le interesaba era lo artístico. Me entró la sangre creativa por ambas vías.

¿Cómo convive con un legado tan monumental como el del Tricicle?

Con mucho orgullo. No podemos ocultar ese pasado. Pero ya en la época del Tricicle buscábamos proyectos al margen. Uno corre el peligro de acostumbrarse a su propio éxito y a su manera de hacer, y prefiere complicarse la vida. Las cosas están bien que se acaben para poder comenzar otras, mejores o peores, pero al menos diferentes.

Aragón ha sido siempre un punto de paso en su trayectoria vital y profesional. ¿Cómo valora esa relación?

Mi mujer era de Huesca y eso hizo que mi relación con Aragón fuera y sea tan intensa. A veces piensas que Aragón no existe, que es una región olvidada. Pero hace falta conocer a sus gentes para saber que no es así, que hay gente tan valiosa como en todas partes. En Aragón tengo amigos para siempre, para toda la vida, y eso es lo esencial.

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