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Un milagro llamado ‘Alcarràs’ ilumina la cartelera aragonesa

Este viernes se estrena la película con la que la directora Carla Simón ganó el último Oso de Oro de Berlín, que fue rodada parcialmente en Fraga.

El fragatino Carlos Cabós, primero por la derecha, durante el rodaje.
El fragatino Carlos Cabós, primero por la derecha, durante el rodaje.
Avalon

La cartelera aragonesa recibe este viernes una de las películas nacionales más esperadas del año y, a estas alturas, muy probablemente la gran favorita en la próxima edición de los Premios Goya. No se trata de una superproducción con un presupuesto desorbitante ya que contó con una ‘modesta’ partida de 2,4 millones de euros. No está dirigida por un director de prolífica y exitosa carrera, sino por una cineasta de 35 años con solo otro largometraje anterior en su haber. Ni siquiera cuenta con actores populares en su elenco; al contrario, la mayoría son amateurs. 

Sin embargo, este pequeño gran milagro titulado ‘Alcarràs’, obra de la realizadora barcelonesa Carla Simón y que pone el foco y la cámara en el medio rural, está llamada a cautivar al gran público como ya hizo con el jurado de la última edición del Festival de Berlín, que le concedió su máxima distinción, el Oso de Oro, un galardón que hacía cuatro décadas que no recaía en un creador español.

Conmover, remover conciencias -y también entretener- con una historia cercana, local y, solo en apariencia, trivial es lo que logra Carla Simón con este filme. Nacida y formada en la Ciudad Condal, pero con profundas raíces familiares en esta localidad ilerdense de tradición agrícola, ha reciclado sus recuerdos infantiles estivales para construir una historia que rezuma verdad y que aspira a la universalidad. El argumento de la cinta se sitúa en el verano, cuando la familia Solé se dispone a recoger su última cosecha de melocotoneros. Tras ochenta años cultivando unas tierras que no son de su propiedad, el dueño de las mismas decide arrancar los árboles para instalar placas solares en aras del beneficio económico. El sentimiento de pertenencia a la tierra, la importancia del núcleo familiar como parapeto salvador, las tensiones intergeneracionales y la despedida a una forma de vida y de sentir que no son compatibles con el mundo actual conforman el poderoso arsenal temático de ‘Alcarràs’.

Se titula ‘Alcarràs’, pero podría titularse ‘Fraga’. 17 kilómetros separan a ambos municipios, pero les hermanan problemáticas y aspiraciones. No es de extrañar que la capital de la comarca del Bajo Cinca sea también protagonista en el filme de Carla Simón. El rodaje, que se desarrolló en el verano de 2021 -con un año de retraso por la pandemia del coronavirus-, recaló en diversas zonas de cultivo fragatinas, como las partidas de Monral, El Puntal y Litera, y en la discoteca Florida 135. El Ayuntamiento colaboró con apoyo logístico y cediendo el pabellón del Sotet para las necesidades del equipo.

Otro nexo de unión con Aragón es el fragatino Carlos Cabós, que encarna a Sisco, uno de los miembros de la familia Solé. Este agricultor de corazón que ha tenido que reconvertirse en conductor de camiones, interpreta uno de los papeles principales. Una experiencia que comenzó con el castin que Carla Simón y su equipo realizaron exhaustivamente por toda la zona. Acudieron a manifestaciones de agricultores, a fiestas patronales… en busca del reparto. "Me apunté al castin después de ver un anuncio en las fiestas de Aitona y, cuando estaba en la fila dedicada a los extras, una persona de producción se acercó y me derivó al grupo de aquellos que daban el perfil de los papeles protagonistas. Fue una gran alegría ser uno de los elegidos", rememora Cabós.

Sin mayor experiencia actoral que algunos escarceos teatrales con el grupo local Génesis o una incursión como figurante, durante dos meses Cabós trabajó a destajo en una masía de Lérida que alquiló la productora para preparar el rodaje. "Carla nos reunía casi a diario con el fin de crear vínculos entre nosotros y afianzar nuestro compromiso con los personajes. También nos animaba a improvisar escenas y, durante un tiempo, llegamos a grabar escenas previas a la acción que se narra en la película, lo que nos ayudó a adentrarnos en la historia y ser más conscientes de nuestro papel", explica. 

Un ‘entrenamiento’ que sirvió para que todas las piezas encajaran en una película que ya ha hecho historia y que, a buen seguro, continuará haciéndola. "La experiencia ha sido increíble, gracias a la profesionalidad del equipo y en especial, al trabajo de la directora, que supo dirigir nuestros pasos y entrenarnos a conciencia", concluye el fragatino.

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