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Crítica de música

Primó la música

Por
  • Luis Alfonso Bes
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 26/04/2022 A LAS 11:09
La formación OCAZ-Grupo Enigma.
La formación OCAZ-Grupo Enigma.
Heraldo.es

Vaivenes de sierras penetrando en la madera en una serrería, golpes de martillos moldeando metales en una fundición, o toda la algarabía de sonidos en un auténtico pandemonio en el interior de una fábrica brotaron con fuerza del teclado. La pianista Aniana Jaime recreaba la música sugerente y altamente descriptiva de Carmen Barradas de 1922, que volvía a sonar con una frescura sorprendente. Así los pasajes politonales, cargados de clústeres de notas de su obra ‘Tríptico’ cobraron vida como recién compuestos, en la eficaz interpretación de la aragonesa.

ORQUESTA DE CÁMARA DEL AUDITORIO DE ZARAGOZA ***
Programa‘Tríptico’ (1922), de Carmen Barradas; ‘Variaciones sobre un tema original, D813’ (1824), de Franz Schubert; ‘Gay Guerrilla’ (1979), de Julius Eastman; ‘Blue’ (1993), proyección de Derek Jarman.
Pianos:Aniana Jaime, Juan Carlos Segura, Takahiro Mita y Enrique Escartín.
Director:Asier Puga.

Este concierto pianístico, del Grupo Enigma siguió con un salto drástico en tiempo y las ‘Variaciones sobre un tema original’, de Schubert , fueron presentadas en piano a cuatro manos por la misma Aniana Jaime y Juan Carlos Segura. El dúo desgranó las diferentes variaciones de esta obra logrando una notable unidad interpretativa. Una obra que escuchamos dotada de flamante colorido sonoro.

De Julius Eastman sonó ‘Gay Guerrilla’, para cuatro pianos, sumándose a los músicos ya mencionados Takahiro Mita y Enrique Escartín. Desde la penumbra brotaban notas repetidas en 'ostinato' características del minimalismo musical. Luego un crescendo despiadado dio paso a atmósferas misteriosas no exentas de tonos, ora épicos, ora de un dramatismo agónico, reflejo de la lucha interna del compositor. Muy bien acoplados, en general, los cuatro pianos, que extrajeron abundante expresividad de esta obra convulsa y genialmente machacona.

Al concierto se añadió la proyección ‘Blue’ de Derek Jarman: una hora y quince minutos ante una pantalla en azul sobre la que una voz en 'off' monótona leía pasajes del diario de un moribundo Jarman, y a lo largo de la cual una parte de la cuarentena escasa de espectadores atraídos por el concierto fueron abandonando la sala.

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