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Los Premios de la Música Aragonesa más repartidos miran al pasado y al futuro

El recuerdo a los fallecidos Antón García Abril y Joaquín Carbonell sume en la emoción en la gala celebrada en Alcañiz con un palmarés muy variado. 

La gala de la vigésimo segunda edición de los Premios de la Música Aragonesa, celebrada este domingo en el Anfiteatro Pui Pinos de Alcañiz, reveló un palmarés coral, con ninguna propuesta acaparando más de un triunfo y con la gloria muy repartida entre clásicos y artistas emergentes. Mirar y reivindicar el pasado es una tarea ineludible siempre que no opaque a las nuevas generaciones. Una misión que quedó más que cumplida.

Por primera vez en sus más de dos décadas de existencia, la principal cita anual de la música de la Comunidad, organizada por Aragón Musical, se desarrolló en tierras turolenses. Un hecho que se reflejó en la nómina de premiados y en el mismo arranque de la velada con la sentida interpretación del himno de Aragón, obra de Antón García Abril, a cargo de la banda de la Asociación Musical Lira Alcañizana, integrada por más de 30 músicos. El compositor de Teruel, autor de un legado universal, falleció el pasado 17 de marzo y su hija Águeda fue la depositaria del cariño y del respeto que se le profesa. "Estar en la tierra de mi padre me emociona mucho", confesó.

La fatídica pandemia de coronavirus arrebató a Joaquín Carbonell, otra figura esencial en el Olimpo de la música aragonesa. El cantautor de Alloza, que murió el 12 de septiembre de 2020, se impuso a título póstumo en la categoría de mejor álbum del año por ‘50 años. 1969-2019’, que recoge el recital que ofreció el 2 de diciembre de 2019 en el Teatro Principal de Zaragoza para festejar sus bodas de oro en los escenarios. Un gozoso testamento sonoro para la eternidad.

Si el ayer disparó la emoción, el hoy y el mañana también estuvieron muy representados. Comenzando por Delacueva, distinguido como el mejor grupo al imponerse a El Verbo Odiado, Almendra Garrapiñá y Chocabeat. Tras avanzar sus intenciones y su talento con la consecución de los concursos Popyrock (2017) y Ambar Z Music (2018), la banda zaragozana ha confirmado los augurios con su primer disco homónimo en el que exhiben un pop radiante y permeable a otros estilos.

La alcañizana Anaju, cuarta clasificada en ‘Operación Triunfo’ en 2020, saboreó las mieles de la victoria en su casa al ser encumbrada como la mejor solista por delante de Enrique Bunbury, Cuti Vericad e Isabel Marco. Curiosamente Bunbury –ausente en la gala– se fue de vacío pese a liderar el ranquin de nominaciones junto a Cuti. El rockero jaqués revalidó por segundo año consecutivo la distinción al mejor directo, que dedicó a su hijo Theo. Otro peso pesado, R de Rumba –ausente físicamente pero presente con un vídeo–, cantó victoria a la mejor producción superando a Cuti, Bunbury y Santiago Auserón. 

El turolense Celino Gracia se hizo acreedor de la mayor proyección. Como mejor portada, fue elegida la ilustración que Julsen Moos confeccionó para Los Drunken Cowboys. Y la alcorisana Isabel Marco, que en su breve parlamento citó a Joaquín Carbonell como mentor, también saboreó su ración de triunfo con la estatuilla a la mejor canción por ‘Desde el cristal’. La mejor canción en lengua autóctona de Aragón correspondió a Olga y Los Ministriles por ‘S’ha feito de nuei’.

El creciente e imparable protagonismo femenino en el panorama musical aragonés y mundial quedó también reflejado en la elección de la zaragozana Eva McBel con el mejor epé por ‘Some kind of portrait’. Y en el capítulo audiovisual la conquista fue para el dúo Lady Banana por el videoclip de ‘El síndrome del aniversario’, realizado y dirigido por Ana Escario y Adela Moreno.

Pero si una voz encarnó las reivindicaciones por la igualdad y contra el machismo fue la de Zahara, Premio Global de la Música Aragonesa. La andaluza proclamó en su discurso: «He sufrido desde niña maltratos y vejaciones. La única forma de vencer a la violencia machista es enfrentarse a ella».

La pandemia

La impronta de la pandemia en la música en 2020 fue demoledora. Una circunstancia que se reflejó en el guiño a dos colectivos que han batallado por el sector y que se han tornado en sus principales interlocutores: la Asociación de Salas Aragón en Vivo (premio a la mejor sala) y la Plataforma Intersectorial de la Música (premio a la mejor programación). Además, en los tiempos del confinamiento más severo, Los Titiriteros de Binéfar se significaron por sus actuaciones ‘online’ para rescatar del sopor a los niños de todo el país, un esfuerzo que fue retribuido con el galardón al mejor directo confinado.

Una diversión que garantizan en todas sus sesiones Starkytch Pinchadiscos, que se estrenaron como mejores DJ tras un sinfín de nominaciones en blanco. "Ya nos habíamos conformado con ser los eternos finalistas", aseveró con una sonrisa Juan Carlos Higueras.

Finalmente, fueron distinguidas dos instituciones alcañizanas: el polifacético técnico cultural Ignacio Micolau y la recientemente desaparecida Asociación Las Ranetas.

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