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Allepuz, sus pilones y el gran pilar rojillo

El paisaje de la parte alta del pueblo presenta una colección de columnas destinadas a guiar a los viajeros: abajo, la pista polideportiva lleva el nombre de Patxi Puñal

En Allepuz conjugan de maravilla, así en general; desde los valores patrimoniales hasta los sentires dispares, las pasiones futbolísticas y los argumentos para ir más allá de los clichés. Entre los valores seguros de antaño está, por supuesto, el Camino de los Pilones, un Bien de Interés Cultural desde hace 12 años, que jalona el camino de seis kilómetros que une el pueblo con la localidad vecina de Villarroya de los Pinares, de donde llega algo tan fundamental como el pan y la repostería. Cada 50 metros, por el viejo camino de herradura, hay pilones de piedra (más de 100: las cuentas cuadran) de mayor diámetro en su parte baja y en la superior; miden alrededor de dos metros y medio, con un diámetro de unos 65 centímetros. Su función era guiar a los caminantes en los meses de climatología más dura, con ventisca y nieve, a más de 1.500 metros de altura. Hay documentación de esta joya en la Edad Media, y la creencia general entre los historiadores es que guiaron al rey Jaime I en su tránsito desde Teruel hasta Peñíscola. El paseo desde Allepuz supone una subida exigente desde el casco urbano en los primeros cientos de metros, que luego se estabiliza para ofrecer un paseo singular por el terreno.

En el otro extremo del pueblo, el curso del río Sollavientos ofrece otra caminata singular, que prima a aquellas personas que se aventuran con hermosas paradas, como el merendero de la Fuente de Los Berros.

Osasuna y el gran capitán

La pista polideportiva de Allepuz tiene el nombre de Patxi Puñal. El colectivo futbolero de cierta edad (quizá se le escapa el dato a los más bisoños, pero de los 25 para arriba ya no hay dudas) sabe que ese nombre propio corresponde a una leyenda de Osasuna, el gran capitán del equipo de fútbol pamplonés. En Allepuz lo saben hasta los más pequeños: resulta que el pueblo es osasunista en bloque, un sentimiento que empezó de modo casual a principios e los 90 por un pique con la peña zaragocista de Cedrillas (a 16 kilómetros) y las nuevas generaciones ya asumieron como cosa natural.

«En Navarra se enteraron de esto hace dos años por HERALDO -explica Nacho Martínez, alcalde del pueblo- y un largo reportaje de la periodista María Vallejo en el ‘Diario de Navarra’ hizo popular allá lo nuestro con Osasuna, y que queríamos bautizar con el nombre de Patxi Puñal la pista polideportiva. Aquí los chavales tienen a Puñal como ídolo por encima de cualquier otro futbolista, es un símbolo. Así que al saber del tema nos llamaron del club nos llamaron y el presidente me invitó a un partido en el Sadar. Le dije que si iba solo tendría un problema con los chavales del pueblo, y dijo que seríamos bienvenidos todos los que fuéramos. Llenamos un autobús, fuimos a Pamplona, conocimos a Puñal… estuvo muy bien».

Allepuz invitó al capitán rojillo a que viniese a inaugurar oficialmente su pista. «Vino con su esposa, sus dos críos y unos amigos. Hicimos comida popular y le entregamos una placa y un botijo, además de entradas para Dinópolis. Se lo pasaron muy bien; además, nos dejó en depósito la camiseta que le regaló Osasuna cuando se convirtió en el jugador con más partidos oficiales en la historia del club, con 463».

Un sendero para correr.
Un sendero para correr.
Laura Uranga

Un reducto de gran altura para los mejores fondistas de España

Los beneficios de la preparación en altura son conocidos por cualquier aficionado al deporte, especialmente aquellos que siguen con devoción el atletismo o el ciclismo. Si el atleta en cuestión busca ganar fondo, resistencia y oxigenación de sus músculos (especialmente, el cardiaco) no hay nada mejor que preparar una temporada o un gran reto en alturas superiores a los 1.000 metros; el tema implica precauciones, pero los beneficios están más que probados. El pueblo de Allepuz está a 1.470 metros de altura media.

Chesús Izquierdo es uno de los concejales todoterreno del municipio; todos lo son, comparten tareas y responsabilidades en el día a día y también a distancia. Su padre es de Allepuz, y él también, aunque ejerza de allepuzarra en Valencia. «Emigró la familia, como tantas otras, pero nunca se han cortado los lazos. Soy gestor deportivo en el Ayuntamiento de Valencia y corredor aficionado, pero yo me considero de Allepuz; en Valencia me llaman el turolense».

Chesús ha sido el principal impulsor de que la Real Federación Española de Atletismo (RFEA) haya abierto un centro de entrenamiento en Allepuz. «Cada verano vamos con la familia una semana al Pirineo; conocí la Zona Zero de Aínsa y pensé que podíamos tener algo así en el pueblo. Y no es finalmente lo mismo, pero estamos orgullosos de lo logrado. El Trail Running Center Allepuz Geoparque del Maestrazgo es el tercero homologado por la RFEA en España, junto al de La Todolella en Castellón a apenas 70 kilómetros del pueblo, y otro en Cangas de Onís, en Asturias. No es un edificio, ni un rancho; consiste en varias rutas para correr por la montaña, perfectamente señalizadas. Ahora mismo hay una de 9,2 kilómetros, otra de 12,9 kilómetros y otra de 23. Este año queremos señalizar una cuarta ruta de 34 kilómetros».

Chesús explica que el entorno de Allepuz es idóneo para la iniciativa. «Hay diferentes paisajes, las rutas tienen variaciones de dificultad para preparar series muy distintas en un plan de entrenamientos, es un lugar entretenido para el corredor con la alternancia de páramo, arboleda, río… además, están bien mantenidas las sendas y rutas. Quiero puntualizar que a esta tarea ha colaborado el pueblo entero en los últimos cinco años, recuperando además sendas antiguas; muchos salen ahora a correr, andar y marchar en bici en el pueblo y en la zona».

Antes de que la pandemia cambiase los planes de casi todo, la selección española de ‘trail’ iba a concentrarse en Allepuz. «El contacto con la Federación es sólido, y cuando mejoren las condiciones sanitarias, vendrá la selección, posiblemente de más de una categoría de edades además de la absoluta», explica el concejaL.

Otra iniciativa que quiere regresar es el Festival contra la Despoblación, cuya primera edición se celebró en octubre de 2018, con la friolera de 850 asistentes. Ahí la idea partió del alcalde, y nuevamente se trabajó a piñón para llevarla a cabo con éxito. De aquella fiesta queda el recuerdo imborrable sobre el escenario de un turolense que será siempre añorado: Joaquín Carbonell.

Señal de los senderos en la zona del Arrabal.
Señal de los senderos en la zona del Arrabal.
Laura Uranga

Tres kilómetros de paraíso etnobotánico para empaparse a gusto

Con tres kilómetros de recorrido y 150 de desnivel acumulado, la Ruta Etnobotánica Bernardo Zapater es una razón más para visitar Allepuz. Este reverendo (1823-1907), natural de Albarracín, era un especialista en los lepidópteros de la provincia de Teruel; experto botánico y especialista en malacología (la parte de la zoología que estudia los moluscos), da nombre a esta caminata por el empeño de un catedrático de Geografía de la Universidad de Valencia, Alejandro Pérez Cueva, que proviene de Allepuz. En la ruta, panelada, se van deshojando las cualidades de la plantas medicinales de la zona, además de las flores. Destacan el llantén o plantago major, la cola de caballo, el ajenjo, la árnica, el espino albar, marrubio, saúco y salvia. También se aborda el modo de hacer crema de ortigas, jarabe de flor de saúco o el licor de escaramujo, la planta a la que cantó Silvio Rodríguez.

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