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Ocio y Cultura

LETRAS EXTRANJERAS. ARTES & LETRAS

Maryse Condé, mujer en busca de sí misma

El sello Impedimenta publica 'La Deseada', una novela en la que la autora antillana se oculta bajo una capa más profunda de ficción 

Maryse Condé publica 'La Deseada'.
Retrata de la gran escritora antillana que mezcla vida y ficción.
Archivo Impedimenta.

Si Maryse Condé no fuera novelista, habría sido un personaje literario. La niña nacida en las colonias francesas de ultramar al ritmo de los tambores del Mardi Gras, hija de un matrimonio que era «demasiado» para vivir en la colonia pero demasiado poco para vivir en la metrópolis, que emigró a París con su familia para descubrir que ya no eran de ninguna parte, habría servido a buen seguro de inspiración para que otros escritores construyeran una protagonista en la que personificar lo que fueron las colonias antillanas a mediados del siglo XX. Pero Maryse Condé (Pointe-à-Pitre, Guadalupe, 1937) decidió contar ella misma su historia y en sus libros, adornado por la ficción que todo novelista añade a sus obras, están ella, su genealogía y sus raíces; están las Antillas, con su propia y particular idiosincrasia, y está la relación del archipiélago con Francia.

Tras dos obras de marcado carácter autobiográfico –‘Corazón que ríe, corazón que llora’ y ‘La vida sin maquillaje’– llega ahora ‘La Deseada’, una novela en la que la autora antillana se oculta bajo una capa más profunda de ficción que en las anteriores y retrata a tres generaciones de mujeres en tres lugares diferentes: Guadalupe, París y Boston.

La protagonista es Marie-Noëlle, una niña que crece lejos de su madre, Reynalda, una adolescente que intentó quitarse la vida estando embarazada de ella y a quien otra mujer, Ranelise, salvó la vida, acogió en su casa y cuidó hasta que dio a luz. Poco después de que su hija naciera, Reynalda se marcha a París para empezar una nueva vida y deja a la pequeña Marie-Noëlle al cuidado de Ranelise, pero diez años después la reclama y la niña debe dejar a la que ha sido su madre hasta entonces para irse a vivir con una completa desconocida. Al llegar a París se encuentra con una madre que la ignora, con unos sentimientos completamente anestesiados; con un medio hermano que no sabía que existía; con un padrastro que le demuestra más cariño que su madre, pero con quien tampoco conecta demasiado; con una vida, en definitiva, que no es la suya pero que tampoco le permitirá que tenga otra.

«Para el niño que crece sin el amor de su madre, no existe en la tierra una sola sombra bajo la que cobijarse. El sol lo quema. Le abrasa el alma y el corazón por completo. Lo mata de sed. Le ciega los ojos. […] La vida para él es un tormento.» Eso es lo que le ocurre a Marie-Noëlle en esta novela: con el alma abrasada, la niña crecerá y se hará mayor, enfermará y vivirá un tiempo en un sanatorio, conocerá a un músico con el que se casará y se marchará a Estados Unidos, conocerá a una mujer que la empujará a estudiar y a convertirse en profesora universitaria y, finalmente, reunirá el valor para volver a su isla y buscar a su abuela, Nina, para así resolver los interrogantes que la atormentan desde que es pequeña.

‘La Deseada’ es una novela de búsqueda: Marie-Noëlle crece sin conocer la verdad de su historia, sus orígenes, y necesitará averiguarlos para construir su identidad y encontrar su lugar en el mundo, aunque por el camino descubra que «la identidad no es un traje perdido que un buen día se encuentra en el armario».

La protagonista se siente incompleta, deforme, con sus sentimientos amputados. Sólo si encuentra respuestas a sus preguntas podrá crecer y «tomar posesión de sí misma», pero su descubrimiento más importante será lo escurridiza que puede ser la verdad y lo vulnerable que se puede ser si no se conoce.

La novela también habla de la culpa y del peso de la herencia: Marie-Noëlle carga con él como un enorme lastre. Piensa que es como su madre, a quien detesta por lo que hace, pero, a la vez, acaba por replicar sus actos sin poder evitarlo, y eso le genera un intenso sentimiento de culpa que le provoca actitudes autodestructivas que evidencian el desprecio que siente por sí misma. Esa culpa, uno de los motores más poderosos de la historia, hace que la protagonista se sienta una vencida, alguien que no tiene derecho a nada y merecedora de cuantos castigos obtenga. Marie-Noëlle se odia por odiar y se culpa por culpar a su madre del carácter heredado. Sólo si averigua de dónde viene en realidad podrá perdonarse.

Toda la obra de Maryse Condé gira en torno al conflicto de identidad provocado por el exilio y la búsqueda de las raíces: pocos autores han sabido contar como ella la sensación de «no pertenencia», ese «no terminar de ser» de ninguna parte y sentirse extranjera tanto en el lugar de acogida como también –y sobre todo– en el de origen. «¿Cuántos, a lo largo y ancho de este mundo, sufrían del mismo mal? Bastarían para formar una nueva raza, para poblar otro mundo», piensa la protagonista al escuchar a un taxista contarle su vivencia, una historia en nada parecida a la suya y, a la vez, en lo esencial, exactamente igual. Con su prosa evocadora y rica en matices, muy poderosa, Condé se sirve de su experiencia personal para narrar una experiencia universal, un sentimiento de desarraigo tan profundo que marca una existencia entera.

LITERATURA EXTRANJERA

La Deseada. Maryse Condé. Traducción de Martha Asunción Alonso. Ed. Impedimenta. Madrid, 2021. 314 páginas.

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