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Ocio y Cultura

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Rafael Argullol, 34 patadas a la apatía

El poeta, narrador y filósofo publica en Acantilado las conversaciones que ha mantenido con Félix Riera en Catalunya Rádio

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Rafael Argullol recibió el premio Cálamo por 'Visión desde el fondo del mar'.
Archivo Acantilado.

Volver al planeta Argullol también es una pasión. Como las treinta y cuatro que jalonan este libro. Una más que años de Jesucristo. Pasión subrayada en esta puesta en tinta y papel de las charlas que mantuvieron en Catalunya Rádio, Félix Riera y Rafael Argullol. Que nadie piense que es un simple llenar las ondas de colores, a la manera sinónima de lo que podría ser el futuro de la radio para Gila. La idea original, y lo es, es proponerle a Argullol, cada día de programa, un tema, sin desvelárselo de antemano. Y así hasta los treinta y cuatro.

¿El resultado? Desde el punto de vista del contenido, un ramillete de preguntas para responder al porqué de seguir viviendo, porque sin pasión poco queda y todavía se puede hablar mucho de eso sin morir en el intento. Desde el punto de vista de Argullol, una imaginación asociativa memorística que le permite responder a las bien preparadas preguntas de Félix Riera (actual director de la Fundació Romea) de forma que parezca un combate en el que siempre el vencedor es a los puntos y ha de ser el lector el que los dé. No a ninguno de los dos; sí, a la impresión que dejan sus diálogos en cada concepto en los que cabe la pasión.

En el origen, el amor

Desde el primero, el principal, el Amor. Pasando por el Pasado, acelerando con el Viaje, frenando con el Miedo, deteniéndose en la Verdad, para reflexionar con la Justicia, llegando a la Muerte, para atravesarla por el Bien y terminar en Dios. No es baladí el fin ni religioso.

Después de treinta y cinco libros, delicioso su ‘Poema’, bitácora imprevista portátil; o ‘Visión desde el fondo del mar (Premio Cálamo 2010) que con el paso de los años no envejece un ápice, otra forma para que rejuvenezca el lector de rebote; Rafael Argullol está entrando en ese lugar inesperado para él, lógico para los demás. No es cuestión de desvelarlo, el tiempo lo dirá.

Alentar su empeño, es tarea de los lectores que comprenden que tenga el resultado que tenga cada uno de sus libros, siempre añade algo de trascendencia.

Si Madrid está en Gomá y el País Vasco en Savater, habrá que cerrar el silogismo con Cataluña está en Argullol. De eso van también las pasiones, de silogismos que no se quiebran ni al enunciarlos ni al cerrarlos. Los tres conocen el poder y si pronto aprendieron que no pasarían sed por él, Argullol comprende conforme avanza en la reflexión de este libro que las certezas escasean a ritmo de la sed de conocimiento.

Puede que sin él saberlo vaya cambiando conforme avanzan los programas/pasiones, de forma que la permeabilidad que enuncia en la parte final del libro, cale en el lector de manera imprevista.

La libertad absoluta

Como señala en el capítulo de la Libertad, hay que vivir como si fuera el último día de nuestra vida porque solo así se puede alcanzar la libertad más absoluta. Y pulveriza la Fealdad con frases como esta, "cualquier persona que construya su carácter a lo largo de toda una vida será sumamente atractivo sean cuales sean los tiempos en los que le toque vivir". Los actuales son contraste de los anteriores, por ejemplo, en la Comida, la obesidad había sido el privilegio de los ricos, pero se está convirtiendo en la desgracia de los pobres. Y de su desgracia habla también en el capítulo del Miedo, las dos fuentes que más terror me inspiran actualmente, diría que son el universo, al menos desde un punto de vista físico, y el cerebro humano; un lugar magnífico y terrorífico al mismo tiempo. No estará entonces de más recurrir a lo que dice cuando habla del Bien, la única opción que se me ocurre es recurrir, como Dostoyevski, al bien del idiota o del hombre santo, como dicen los rusos: un bien que da sin esperar nada a cambio, pero que a su vez naufraga en medio de la sociedad.

A la sociedad literaria ha llegado este regalo en forma de ondas de muchos colores al principio y que al materializarse en papel encolado, se ha convertido en libro a regalar sin miedo a caer en saco roto. Se puede envolver de muchas maneras, pero solo de una forma. Con pasión.

LA FICHA

ESTÉTICA Y FILOSOFÍA

'Las pasiones según Rafael Argullol'. Conversaciones con Félix Riera. Acantilado. Barcelona, 2020. 486 páginas.

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