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Los Drunken Cowboys: "Necesitamos brindar con el público en el escenario"

El grupo aragonés lanza su cuarto álbum, ‘Invocatio Ad Deos Etilicorum’, con 11 canciones que tienen como hilo conductor una noche de fiesta de principio a fin.

Los Drunken Cowboys cabalgan de nuevo con otro disco
Los Drunken Cowboys cabalgan de nuevo con otro disco
Heraldo

Llevan más de una década al galope, de escenario en escenario con su wéstern etílico. Desde las verdes praderas y desiertos aragoneses hasta tierras más lejanas, a uno y otro lado del río Ebro, Los Drunken Cowboys llevan por toda la geografía española su música de raíces americanas aderezada con punk, rock, reminiscencias irlandesas y todo bebercio musical que se tercie. En sus directos, Juancho Rubio (armónica, banjo y voz), Julio Rubio (guitarra, dobro y coros), Ismael Pastor (bajo y coros), José Luis Sanz (batería) y Víctor Palacín (violín) agregan hasta pirotecnia de la mano de Carlos, maestro escupefuegos.

Juancho Rubio, voz de la banda, compagina la música con su otra profesión: profesor de Lengua en el instituto Torre de los Espejos de Utebo. «Justo nos ha pillado el lanzamiento del disco (‘Invocatio Ad Deos Etilicorum’) con la entrega de notas», comenta. La pandemia retrasó la salida.

Su nueva destilación discográfica ¿mantiene la esencia de sus anteriores álbumes?

Hay una evolución desde que empezamos. Hicimos diez años en octubre del año pasado y todo ese aprendizaje ha ido progresando hacia algo mucho más americano, el folk de de las montañas de EE. UU. Además, esta vez se trata de un disco conceptual sobre lo que sería una noche de fiesta con todo lo que va pasando desde que empieza hasta que termina con la metáfora del fuego, la hoguera desde que se enciende hasta que finalmente se apaga y todos se van a dormir.

Con el alcohol se dice que no es bueno mezclar. ¿Ocurre lo mismo con los estilos de música?

Tenía un amigo que decía que puedes llegar a cansarte hasta del jamón si lo comes todos los días. Siempre nos ha gustado mezclar estilos y la verdad es que las nuevas canciones también tienen mucha mezcla. Nos gusta experimentar y creo que la fusión es interesante en un folclore tan rico como es el estadounidense.

¿Qué aromas están presentes entre las influencias de Los Drunken Cowboys?

En el grupo cada cual tiene sus gustos. No buscamos referencias concretas porque si lo hiciéramos es muy posible que nuestra música acabase sonando a ellas. Es mucho más limpio y mucho más sano dejarte influenciar por un siglo entero de música tradicional, si no es más.

Su voz recuerda un poco a la de Javier Andreu, de La Frontera...

Sí, tal vez cuando nos acercamos más hacia el wéstern. En España ha habido muy poquitos grupos que hicieran esta música. Si acaso La Frontera del principio. En los primeros discos tenían un punto un poquito más rápido, más acelerado. Luego evolucionaron hacia el pop.

Amén de los bares, su hábitat natural son los escenarios. ¿Tienen ‘mono’ de volver?

Claro, la gira que teníamos prevista se ha parado por completo. Volveremos y esperamos que sea en condiciones óptimas tanto para el gremio como para el público. El escenario es lo que más echa de menos un músico. Un disco que habla de una fiesta necesita ese público para poder brindar de una manera real, compartiéndo esa adrenalina que da el directo. Son tiempos nuevos y no podemos agarrarnos a una idea concreta porque aquí somos todos gurús de la nada. No tenemos ni idea de lo que va a venir.

Con la actual limitación de aforos algunas bandas colgarán el cartel de completo.

Habrá grupos que se sentirán más arropados, aquellos que empiezan o no han tenido demasiada influencia podrán tener ese subidón con un ‘sold out’ en la puerta de los bares (risas). Pero a nosotros la situación nos ha machacado vivos. Estamos acostumbrados a tocar en salas como Las Armas o la López, que tienen una capacidad media, y las limitaciones actuales no facilitan las cosas. Por otra parte, uno de nuestros puntos fuertes son los conciertos en las fiestas de los pueblos, y se ha complicado muchísimo. Prácticamente, ya estamos pensando solo en 2021.

Hubo un tiempo, en la ‘vieja normalidad’, en que compartieron escenario con Rosendo...

Fue en un concierto que dio en Utebo durante su gira de despedida. Nos propusieron tocar durante algo más de una hora y para nosotros fue maravilloso. Siempre ha sido un músico al que hemos tenido mucho respeto, así que otra muesca en el revolver. También coincidimos con Javier Andreu, hace unos cinco años, y hemos compartido escenario con músicos muy distintos.

¿Les gustaría cruzar el charco y tocar sus canciones en EE. UU.?

Estuvimos muy cerca de tocar en un festival en Austin (Texas), pero hubo un cambio de última hora. Tenemos en mente viajar al sur de EE. UU. y también nos gustaría explorar el mercado de Hispanoamérica. Puede que sea más fácil plantearse una gira por allí que por Europa.

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