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Ocio y Cultura

Javier Lázaro: "La palabra ‘Cataluña’ no aparece en ninguna moneda medieval"

Acaba de publicar ‘Cincuenta monedas que cuentan la historia de Aragón’ (Comuniter), un libro que desmonta falsas creencias.

FRANCISCO JAVIER LAZARO ( PUBLICA UN LIBRO SOBRE MONEDAS ARAGONESAS ) / 15/01/2020 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
Javier Lázaro desentraña la historia de Aragón a partir de sus monedas
Oliver Duch

Nacido en Calatayud, Francisco Javier Lázaro Gimeno ejerce de asesor laboral desde 1976 en su despacho en Zaragoza. Cursó estudios de graduado social en la Universidad de Zaragoza, es Titulado Superior en Relaciones Industriales y también experto internacional por la Universidad de Alcalá de Henares. Licenciado en Ciencias del Trabajo por la Universidad Internacional de Cataluña, cursando el programa de doctorado en la Universidad Abad Oliba, es aficionado a la numismática desde hace décadas. Ahora acaba de publicar un libro en el que recorre el pasado de Aragón a través de sus monedas: 'Cincuenta monedas que cuentan la historia de Aragón' (Editorial Comuniter). 

¿Qué se considera ‘moneda aragonesa’?

La acuñada por los Reyes de Aragón. La celtíbera, romana, visigoda y árabe no lo es, en sentido estricto, aunque se acuñara en territorio que hoy es Aragón. La moneda aragonesa surgió en el reinado de Sancho Ramírez, a partir de 1085, en un periodo de esplendor del reino y de la ciudad de Jaca. Las primeras acuñaciones de Jaca se hicieron en unas casas frente a la catedral, y se cree que la primera moneda jaquesa pudo acuñarse en 1077, coincidiendo con la concesión del fuero de Jaca.

¿Cómo eran esas monedas?

El dinero jaqués era de vellón (aleación de plata y cobre) y tenía ley cuaternal: una parte de plata por dos de bronce. Pesaba teóricamente 1,08 gramos, y tenía un divisor, el óbolo o miaja. De ahí viene la expresión, que aún se emplea, de ‘Dame una miaja de...’, porque con el paso del tiempo tuvo una peor aleación y peso.

El sueldo jaqués...

No existió nunca como moneda, era una unidad de cuenta que equivalía a 12 dineros. El dinero jaqués es una moneda con una larga perviviencia en el tiempo, llega hasta el reinado de Felipe V.

Usted extrae mucha información de las monedas.

Porque en ellas nada es casual, todo tiene una motivación. Por ejemplo: cuando empezó a representarse de forma habitual el rey aragonés coronado fue con Pedro II, y era porque el monarca había viajado a Roma y había sido coronado allí por el Papa, ceremonia que luego se repetiría en la catedral del Salvador de Zaragoza. Otro ejemplo: cuando años más tarde Pedro III tuvo problemas con el Papa, hasta el punto de que llegó a ser excomulgado, mandó que en las monedas se incluyeran junto a su título leyendas como ‘por la gracia de Dios’, o ‘el mayor poder está en Dios’, para minimizar así la influencia del Papa.

A usted le sirven incluso para desmontar algunos de los mitos de los nacionalismos.

Las monedas reflejan periodos de esplendor y de crisis, son el legado de cada época y nos dan información que a menudo no viene en otro tipo de documentos, o estos no son de la misma época, condición que sí ostentan las monedas. Durante siglos han sido la máxima expresión del poder político y el principal medio de propaganda de reyes y emperadores. El Rey aragonés acuñó monedas en todos los territorios que se fueron incorporando a la Corona, y en todas se plasmaba la denominación del monarca como rey de Aragón, que era el principal de los títulos, si bien se añadían en segundo lugar otros títulos y símbolos diferentes a los utilizados en Aragón. En territorios que hoy no son Aragón circulaba moneda aragonesa. Incluso en la propia Lérida, porque los aragoneses la consideraban una ciudad aragonesa, y allí el Rey de Aragón acuñó dinero jaqués. La palabra ‘Cataluña’ no aparece en ninguna moneda medieval, puesto que este nombre fue un concepto geografico. Lo que existió fue el Condado de Barcelona.

Las monedas desmienten las manipulaciones...

Por supuesto. Por ejemplo: es un error y una manipulación la manía que tienen en Barcelona de restar un ordinal a los ‘pedros’ y ‘alfonsos’. El condado de Barcelona nunca tuvo como rey a Pedro I o a Alfonso I. en cualquier caso se les podria citar con ese numeral si se les citara como ‘condes’ de Barcelona. Esta manía explica que a los reyes de la corona de Aragón haya tenido que ponérseles un adjetivo (el Cruel, el Magnanimo etc. ..) para poder entendernos.

Y también evidencian olvidos.

Claro. Casi nadie menciona que Alfonso I el Batallador acuñó moneda en Castilla. En ellas aparecía él solo o junto a su esposa Urraca, por cuyo matrimonio fue coronado Rey de Castilla. La historiografía castellana lo ha ninguneado, cuando debería haber pasado a la historia como Alfonso VII, título que más adelante recayó en su hijastro, Alfonso Raimúndez.

En su libro recoge muchos datos curiosos, como que en el valle de Arán circuló moneda aragonesa.

Y allí Alfonso el Batallador era reconocido como rey. Primero como reino, y luego como Corona, Aragón intentó crear un estado a caballo de los Pirineos, como habían hecho los visigodos, y la moneda aragonesa circuló y fue acuñada en diversos lugares de lo que hoy día es Francia, o en los reinos de Sicilia, Nápoles, Córcega...

¿Cuándo aparecen las barras en una moneda de Aragón?

Todos los símbolos del actual escudo de Aragón han tenido su representación numismática y su explicación en la oportunidad del momento. Con Jaime I el Conquistador se introdujo la representación de las barras en una moneda acuñada en Barcelona, que era de mala calidad y tuvo que ser retirada. Mi teoría al respecto es que el monarca quiso utilizar el símbolo real para justificar la acuñación. En las monedas acuñadas en Aragón las barras no aparecen hasta que Juan II acuña algunas de plata diferentes a las habituales. El árbol de Sobrarbe aparece en la moneda de Aragón en el año 1612, durante el reinado de Felipe II de Aragón y III de Castilla; y la cruz de San Jorge y las cuatro cabezas con Carlos I y Juana la Loca y, como esta seguía siendo reina, se la representaba junto a su hijo y se les citaba como ‘Ioana et Karolvs’ como si ambos reinaran en común, cuando no era así.

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