Ocio y Cultura

Holanda gana Eurovisión 2019 y a España se le cae 'La venda' hasta el puesto 22

España queda un puesto por encima de Alfred y Amaia el pasado año, con lo que tampoco Miki ha escapado a la maldición de los últimos lugares.

El holandés Duncan Laurence se ha declarado vencedor con 492 puntos de la sexagésimo cuarta edición de Eurovisión con 'Arcade', una balada soul de corte intimista y arreglos electrónicos que otorga a este país su quinto triunfo en el Festival Europeo de la Canción, el primero desde 1975.

Ha sido en una gala celebrada en el recinto de Expo Tel Aviv de esta ciudad israelí, en la que el candidato español, Miki, ha acabado con su tema 'La venda' en vigésimo segundo lugar con 60 puntos, el mismo resultado de Barei en 2016 y un puesto por encima de Alfred y Amaia el pasado año, con lo que tampoco el catalán ha escapado a la maldición de los últimos lugares.

El podio de esta edición, a la que concurrían 26 países en la final y 41 desde el inicio de las semifinales, lo han completado Suecia, con 465 puntos para Italia y el tema 'Soldi', y Rusia, ¡con 369 puntos para su representante y la canción 'Scream'.

El resto del top 10 lo completan Suiza (360), Noruega (338), Suecia (332), Azerbaiyán (297), Macedonia del Norte (295), Australia (285) e Islandia (234).

La gala del concurso de televisión más famoso del mundo comenzó por todo lo alto. Las autoridades israelíes tenían claro que el evento musical tenía que ser una muestra de la cara amable del país. Y así lo fue. La presentación fue sencillamente espectacular con tres de las cantantes más importantes del país anfitrión: Nitta, ganadora el año pasado en la Lisboa de Salvador Sobral gracias a su 'Toy': Dana International, que interpretó su archifamoso 'Diva' con el que triunfó en 1998 en Birmingham e Ilanit, la primera representante de Israel en Eurovisión, interpretó su canción: 'Ey Sham'.

Después, los nervios. Una final con 26 participantes que abrió Malta y cerró Miki con mucha alegría y desparpajo. Una actuación perfecta para cerrar la gala y abrir las votaciones, donde el artista de Terrassa realizó un gran derroche físico sobre un escenario lleno de color y con una 'casa' que parecía un mueble de una conocidísima cadena multinacional sueca. Una interpretación que Miki cerró con un abrazo con sus bailarines. Estaba emocionado. Al igual que el representante israelí Kobi Marimi, que acabó llorando tras interpretar 'Home'.

El cantante local fue el decimocuarto en salir al escenario de Tel Aviv, plagado de banderas de numerosos países europeos, israelíes y arcoiris. Un manto multicolor y diverso como las canciones del concurso que fue de menos a más, para terminar con los temas más discotequeros. En esa primera parte, actuaron dos de los favoritos: el sueco John Lundvik y Laurence. Dos actuaciones impecables y con una puesta en escena de las más sobrias. El primero sacó todo el partido a 'Too Late for Love', un tema soul acompañado de un pequeño coro gospel; el segundo, más intimista, demostró sus cualidades con 'Arcade'. "Mi adolescencia no siempre fue fácil. Solían acosarme mucho porque era gordo, feo y gay, llevaba ropa y gafas absurdas", señaló durante estos días en Tel Aviv.

Antes, habían pasado por el escenario el buenrrollismo checo de Lake Malawi, el multiplicado Sergey Lazarev (de Rusia) gracias a los hologramas o la danesa Michela Pace, capaz de cantar en su idioma materno, alemán, francés e inglés, el idioma más usado en Eurovisión. No es lo que hicieron los inclasificables islandeses Hatari o el italiano Mahmood, que con su 'Soldi' lleno de hip-hop Tel Aviv. Estuvieron en la segunda parte de la gala, al igual que el azerí Chingiz, que con sus robots y 'Truth' convirtió a Azerbaiyán en uno de los favoritos. Aunque la puesta en escena más espectacular fue la de la australiana Kate Miller-Heidke, que 'voló' con su ópera pop 'Zero Gravity'. Sin embargo, no fue suficiente para ganar.

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La actuación de Miki por España en Eurovisión 2019 -  La venda

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