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David Summers: "Ahora, el 50% del público de nuestros conciertos son hombres"

La sala Mozart recibe este sábado (21.30) a los Hombres G, que presentan en Zaragoza su último disco, ‘Resurrección’. Hacía nueve años que no presentaban canciones nuevas.

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David Summers, tercero por la izquierda, junto a sus compañeros en Hombres G
Carlos Malder

Los Hombres G (David Summers, Rafael Gutiérrez, Daniel Mezquita y Javier Molina) llegan el sábado (21.30), a la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza justo al día siguiente del lanzamiento de su nuevo disco, ‘Resurrección’, que, por primera vez desde hace nueve años, reúne nuevas canciones de la banda madrileña. Parte sustancial de la efervescencia musical de los años 80, su indudable éxito comercial y la etiqueta de ‘pijos’ los situó, sin embargo, fuera de los márgenes de la Movida y su perdurable aura. Algo que a su cantante, David Summers, no le preocupa en absoluto: "Me da igual y me ha dado igual siempre", dice. El regreso es más discográfico que a los escenarios, puesto que el grupo ha protagonizado varias giras estos años con su conocido repertorio.

¿Por qué ‘Resurrección? ¿Tan desaparecidos se sentían?

El título es, en realidad, el de una de las canciones del disco, que es de amor, de resurrección personal. Pero aparte es cierto que llevábamos nueve años sin disco con canciones nuevas. Desde ‘Desayuno continental’, hemos celebrado nuestro 30 aniversario; hemos lanzado ‘En la playa’, un disco acústico de dúos o ‘30 años y un día’, que incluía maquetas inéditas. Pero no nos habíamos metido a crear canciones nuevas. A preparar un concepto nuevo.

"Nos han ofrecido hacer una serie de los Hombres G"

Ustedes tienen un repertorio muy extenso que aún es exitoso. ¿La tardanza es porque tenían miedo a probar cosas nuevas?

Miedo no. Sinceramente, no hemos tenido tiempo. Hemos tenido mucho trabajo, con una gira de dos años y medio por Latinoamérica junto a Enanitos Verdes. Hemos tenido tantos proyectos que no encontrábamos el hueco para sacar un disco, con toda la promoción que conlleva y, después, poder tocarlo... Pero ha llegado el momento. Ya por fin, porque estaba desesperado. Quería hacerlo desde 2015.

¿Y cuál es ese nuevo concepto del que hablaba?

Nosotros continuamos con la idea de seguir haciendo canciones bonitas. De amor, de emociones, que hablen sobre las personas. Es un tema que no pasa, que no se queda obsoleto. Aunque pasen los años, ese tipo de canciones no dejan de tener sentido. Si se habla de cuestiones de actualidad, el tiempo puede convertir las canciones en ridículas. Yo, por ejemplo, nunca me cansaré de escuchar ‘Only You’, de Los Platters.

¿Cree que el hecho de que su música haya sido de un gusto mayoritariamente femenino ha contribuido a que se les negara mayor reconocimiento en ambientes musicales?

"Esa idea de que algo que le gusta a la hija de mi portero no me puede gustar a mí es una es un complejo tonto"

Ahora no es tanto así. Cuando empezamos, el 98% de la gente que venía a los conciertos eran mujeres. Chicas desquiciadas. Pero ahora diría que los hombres son el 50%. La gente ha ido perdiendo complejo. Un complejo que es una tontería, esa idea de que algo que le gusta a la hija de mi portero ya no me puede gustar a mí. Es un complejo tonto, avivado por prensa estúpida, que nos encumbró como un grupo de fans, lo que era absurdo. Todos los artistas sueñan con tener millones de fans. Pero ahora se van poniendo las cosas en su sitio.

¿Sienten que no han sido reivindicados por el mundo de la música como otros grupos de los 80?

Me da igual y me ha dado igual siempre. Lo que más me importa es el público. Los fans. He leído muy pocas críticas. No soy de eso. Prefiero no desconcentrarme. Tampoco escucho a los demás, lo que está de moda. Todo eso me importa una mierda, solo busco hacer las canciones que salen de mi corazón. Aunque ahora nos han dado un premio buenísimo: la Medalla de las Bellas Artes. Pero siempre nos han ninguneado, quizá por envidia.

"Siempre se nos ha ninguneado. Quizá por envidia"

Hicieron en su día películas. Y usted es un rostro popular. ¿No ha sido tentado por la televisión últimamente?

Estamos con proyectos muy interesantes de ese tipo. Nos han ofrecido hacer una serie de los Hombres G.

¿Con Netflix?

No puedo adelantar nada. También estamos sopesando hacer otra película. Con gente muy profesional. Estamos abiertos a todo. Nos gusta estar entretenidos.

Ustedes son un grupo asociado a la nostalgia. Con este nuevo disco, ¿buscan también nuevos públicos?

"Huimos del revival, revolucionamos los 80 pero solo miramos hacia delante"

Por supuesto. Es importantísimo. Huimos del revival, de la nostalgia. Somos un grupo que revolucionó los años 80, pero siempre miramos hacia delante. Estamos viviendo nuestro mejor momento profesional. Acabo de cumplir 55 años y estamos llegando ahora a lugares que ni habíamos imaginado. Hemos ido por Estados Unidos, agotando entradas. Me da pena que no nos hubiera pasado esto con 25 años.

Quizá no lo hubieran saboreado tanto.

Es que ni lo hubiéramos soñado. Ahora mismo no sabemos el techo que tenemos.

Es difícil mantenerse más de 30 años en la música. Pero aparte de lo relativo al negocio, ¿cómo han conseguido mantenerse los cuatro miembros de la banda juntos?

Poniendo muy buena voluntad. Para nosotros es fácil. Somos amigos desde que éramos niños, es una amistad de toda la vida, somos casi como hermanos.

Pues dicen que donde hay confianza da asco.

De chavales lo compartíamos todo. Todo. Y lo vivíamos muy intensamente. Pero ahora cada uno tenemos nuestra vida, aunque mantenemos el compañerismo. Ahora ves a los Hombres G y ves a cuatro tíos pasándoselo fenomenal. Cuando eso funciona, es fácil.

Tengo entendido que tiene un hijo músico. ¿Se asoma a través de él a nuevos sonidos, nuevos nombres de la música?

Me enseña mi hija Lucía. Es ella la que está interesada por nuevos artistas alternativos. Tiene muy buen gusto. Mi hijo, Dani, escucha a los Beatles, los Rolling, clásicos del rock...

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