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Ocio y Cultura

entrevista

"Algunos detalles de las obras maestras se ven mejor en el móvil que en directo"

Javier Sainz de los Terreros es el responsable de la comunicación digital y las redes sociales del Museo del Prado. Hace los directos de Instagram de la pinacoteca y ha participado en un encuentro sobre audiencias y mediación cultural de Etopia.

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Javier Sainz, ayer en las instalaciones de Etopia.
Francisco Jiménez

¿Quién nos iba a decir que el Museo del Prado, a sus 200 años, se convertiría en un ‘influencer’?

Cada día hacemos un vídeo en Instagram (‘story’) que siguen más de 12.000 personas. Procuramos explicar los cuadros y transmitir lo que sentimos los empleados del Prado al pasear por las salas vacías del museo, que es un privilegio. La acogida es extraordinaria porque mucha gente se interesa e interactúa. ¡Hasta Màxim Huerta cuando fue ministro!

Ver cuadros a través del móvil... Imagino que le habrán llovido las críticas de los expertos.

Al contrario, hemos tenido mucho apoyo institucional. Los directos tienen un tono más informal, que invita a disfrutar, pero eso no está peleado con el rigor. Los acompañamos de comentarios y toda la información es la oficial del Prado, aunque traducida a un idioma más accesible.

¿Cómo se graban esos vídeos?

Todos los días, diez minutos antes de que abra el museo, elegimos una obra y ofrecemos algunas claves para disfrutarla.

¿Y cómo se hace la selección de los cuadros que se emiten?

Queremos mostrar la variedad de la colección del museo y detener la mirada en las obras que pasan más desapercibidas. Muchos van a ver las Meninas, pero se dejan por el camino un montón de mucho valor. Tratamos de que quieran volver a ver no solo obras maestras, sino las de otro tipo.

¿Qué obras le han llamado la atención especialmente?

La pintura flamenca es muy interesante porque puedes ver muchísimos detalles. Hay un cuadro de Joachim Patinir en el que –casi con lupa– se aprecia un campanario con una cigüeña haciendo el crotoreo y le da sonido a la obra.

¿Eso puede transmitirse?

Hay detalles de las obras maestras que se ven mejor a través del móvil que en directo.

Y en muchos museos los móviles están vetados...

Hay que conciliar las grandes afluencias y la salvaguarda del patrimonio. Que cada uno disfrute de la visita como quiera, pero cuando te estás haciendo un ‘selfi’ no estás mirando la obra. En el Prado no se pueden hacer fotos pero se pueden descargar 14.000 imágenes de la web.

Llevan dos años de vídeos, pero fondos tienen para rato...

Los directos los hacemos con lo que está expuesto para que luego no te lleves la decepción cuando hagas la visita. Sí que a veces mostramos dibujos o miniaturas de los fondos que no se ven.

¿Y qué tal funciona Goya?

Genial. Su variedad lo sitúa en el ‘top’: pinturas negras, cartones para tapices, los retratos... Tiene muchísima audiencia.

‘Las Meninas’ fue un desafío pero ya superado. ¿Qué retos tiene por delante?

El siguiente será ‘El fusilamiento de Torrijos’, que por tamaño y por historia es una obra complejísima.

¿Quiénes ven sus directos?

El perfil es el de una mujer de 25 a 35 años española, pero también nos sigue mucha gente de México, Argentina y Rusia, que es el cuarto país que más nos visita.

¿Y qué cosas comentan?

Recibimos unos 300 mensajes al día e intentamos contestarlos todos o, al menos, hacer acuse de recibo. Si esto funciona es porque humanizamos la tecnología.

¿Algún mensaje le ha emocionado especialmente?

Un periodista inglés estaba convaleciente y escribió un artículo alabando cómo podía ver las maravillas del Prado sin salir de la cama. Nos dimos cuenta del poder de este experimento.

Los ‘stories’ duran solo 24 horas. ¿Son una obra efímera?

Es mucho esfuerzo pero compensa porque conectamos emocionalmente. El Prado consigue formar parte de la rutina y cotidianidad: puedes estar en zapatillas con el café y viendo a la vez un cuadro.

¿Cuál es su museo preferido?

Me gustan mucho los pequeños, las casas museo, porque transmiten mucho de las personas que han coleccionado esas obras.

El Prado no es precisamente pequeño...

Pero es un museo único y especial.

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