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Ocio y Cultura

Un museo para un Nobel

En España no hay un centro que honre la memoria de Ramón y Cajal, a quien el mundo le debe mucho más que el descubrimiento de los circuitos neuronales.

Santiago Ramón y Cajal
Un museo para un Nobel

Santiago Ramón y Cajal no solo es el científico más grande que ha tenido España, sino que también está reconocido como uno de los más importantes en el mundo. Sus descubrimientos abrieron la puerta de uno de los últimos territorios de la ciencia que quedaban por explorar: el cerebro y el sistema nervioso, demostrando que desde el punto de vista de la estructura y la funcionalidad estaba formado por las células individuales conocidas como neuronas. Con este hallazgo dio paso a la neurociencia moderna, la rama con un mayor número de investigadores hoy involucrados. Porque fue el primero en describir los circuitos neuronales, la base de la inteligencia artificial. De hecho, desvelar los enigmas del cerebro se ha convertido en uno de los objetivos científicos más importantes, aunque aún quede mucho camino por recorrer. Su descubrimiento le valió el reconocimiento de la Academia Sueca en 1906, con el Premio Nobel de Medicina, y la Unesco ha incluido recientemente sus archivos y los de la Escuela Neurohistológica Española en el Patrimonio de la Humanidad, dentro de su programa Memoria del Mundo. Un honor compartido solo por un selecto grupo de gigantes de la ciencia de la talla de Newton, Copérnico, Tesla o Pasteur. Sin embargo, 85 años después de su muerte no hay en España un centro que honre su memoria.

Juan de Andrés López, jefe del Departamento de Neurobiología Molecular, Celular y del Desarrollo en el Instituto Cajal del CSIC, explica que Ramón y Cajal sacó de su estancamiento a la ciencia española y la inscribió en el siglo XX, aunque la Guerra Civil se encargó de interrumpir muchos de sus avances, incluso a su término el franquismo desmanteló organizaciones en las que había trabajado, como la Junta de Ampliación de Estudios, y purgó a numerosos intelectuales, desafectos al régimen y profesores de universidad, entre los que había muchos de sus discípulos.

La herencia del Nobel está almacenada en una habitación del Instituto Cajal, en Madrid, a la espera de que se cumplan las promesas políticas de inaugurar un centro museístico, aunque hay hasta cuatro iniciativas que pugnan por abrir una entidad que acoja sus colecciones. En la habitación se conserva desde 1989 la mayoría de las piezas que componen su legado, unos 30.000 objetos. Se trata de preparaciones histológicas, placas fotográficas, dibujos, microscopios y material de laboratorio. Hay abundantes muestras del género epistolar, como la correspondencia que mantuvo con Albert Einstein. Hay incluso dos máscaras mortuorias del Nobel y un molde de su cara realizado nada más expirar. "Era un maestro de la fotografía. A principios de siglo se hacía autorretratos perfectamente enfocados en una misma placa con un disparador. Lo único que no conservamos aquí, por razones de seguridad, son sus medallas, entre ellas la del Nobel y la de Helmholtz, uno de los galardones más importante del siglo XX", dice el director del Instituto Cajal, Ricardo Martínez.

En la Fundación Telefónica se le rinde  homenaje, mientras que en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) permanece abierta una exposición que realza su faceta de dibujante. El Colegio de Médicos de Madrid tiene previsto abrir un museo en reconocimiento al Nobel y entiende que su sede es el lugar idóneo porque allí se encuentra el aula donde impartió clases de Histología y Anatomía Patológica. Por ahora, la entidad organiza visitas teatralizadas al edificio, que fue la antigua Facultad de Medicina de San Carlos. Otra posibilidad de ubicación es la sede del CSIC, aunque también su legado se puede exponer en el Instituto de Medicina Molecular Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, un edificio que costó 40 millones de euros y que dispone de mucho espacio vacío desde que se terminó su construcción en 2011.

ARAGÓN, TAMBIÉN.

En paralelo están la consejería de Cultura del Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Huesca que también aspiran a acoger el museo Cajal. Desde la DGA se indica que desde el comienzo de la legislatura que ahora termina, se ha trabajado para crear un espacio en Huesca. La intención es abrirlo en el Archivo Histórico Provincial de Huesca (AHPHu), en la capilla desacralizada de la iglesia de Santa Rosa, anexa al conjunto del Archivo. Cultura ha elaborado un proyecto para reformar este espacio y adecuarlo al nuevo uso expositivo, pero "aún no pueden avanzarse plazos para los siguientes trámites porque es un proyecto de rehabilitación que hay que acordar con el Ministerio de Cultura, ente encargado de las obras en los archivos de este tipo. Se mantuvieron contactos con el anterior ministerio para solicitar que pudiera ser uno de los proyectos a acometer con el 1,5% cultural, pero no hubo apoyo para el proyecto", explican.

En realidad, no se trata de crear un museo al uso, sino un espacio interactivo que sirva de centro de estudio sobre Cajal, para reivindicar y divulgar su obra. Allí podrían organizarse exposiciones con material original y podría haber reproducciones y un archivo digitalizado. A partir de este espacio también se crearían unas becas de investigación sobre la figura y obra del Nobel (como también se ha hecho con las becas ‘Luis Buñuel’ que incluyen el alojamiento en la Residencia de Estudiantes de Madrid). Además, habría encuentros de expertos y rutas vinculadas a los lugares donde vivió y ejerció su labor investigadora. Para la difusión del legado, se contará también con el Ayuntamiento de Ayerbe, donde hay un centro de interpretación de Ramón y Cajal, y con la Universidad de Zaragoza (se colaborará en una exposición y en las becas). "En octubre de 2015 se iniciaron las conversaciones con el CSIC para establecer líneas de colaboración que permitan potenciar el legado del científico y difundir la figura de Ramón y Cajal en Aragón. Al mismo tiempo, se contactó con la familia, que cedió el dormitorio original del Nobel de Medicina, y se trasladó a la sala de exposiciones del Archivo. La intención es instalarlo en la capilla de Santa Rosa", indican. Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Huesca y Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) firmaron en julio de 2017 un convenio para que el legado del científico fuera accesible a la ciudadanía oscense con el fin de cumplir con la labor pedagógica y de difusión de valores de formación, superación y servicio público que el ganador del Premio Nobel quería otorgar a su herencia.

Pero, pese a todas estas iniciativas, no hay una que unifique la grandeza del científico cuya obra sigue mayoritariamente vigente. En los últimos años se han revisado temas de investigación tan actuales como el establecimiento de conexiones nerviosas, la capacidad de regeneración en el encéfalo o la estructura del núcleo de las neuronas. Porque, transcurrido casi un siglo de sus trabajos, no hay día que un conferenciante o estudioso no reproduzca o cite sus teorías y dibujos en algún lugar del mundo donde se admira su trabajo. En Estados Unidos, por ejemplo, hay actualmente una exposición itinerante de unos 80 de sus dibujos que recorre el país.

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