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Ocio y Cultura

La arquitectura en piedra seca, presente en Aragón, reconocida por la Unesco

Aragón tiene miles de elementos construidos con esta técnica que la Unesco acaba de declarar Patrimonio de la Humanidad

La arquitectura en piedra seca, muy presente en Aragón, reconocida por la Unesco.
La arquitectura en piedra seca, muy presente en Aragón, reconocida por la Unesco.
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La arquitectura de la piedra seca ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad este miércoles. ¿Significa esto que los miles de muros, chozos y otras construcciones rurales levantadas en Aragón sin utilizar argamasa tienen la más alta consideración de la Unesco? Pues no... pero en parte sí.

En principio, lo que ha hecho el organismo internacional es distinguir el arte de la construcción de muros en piedra seca, tradicional en amplias zonas rurales de Croacia, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Eslovenia, Suiza y España (está presente en nueve comunidades autónomas, entre ellas Aragón) e inscribirlo en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El patrimonio cultural inmaterial o 'patrimonio vivo' se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación.

¿Qué hacemos con la arquitectura en piedra seca?

Tareas de restauración de un muro a piedra seca en el Maestrazgo aragonés. (La Comarca)

"La declaración se ciñe exclusivamente a la técnica propiamente dicha -subraya Félix A. Rivas, antropólogo y especialista en patrimonio cultural-. Las construcciones son, por decirlo así, un aspecto añadido, no su parte sustancial; aunque, una vez lograda la declaración, lo lógico sería conservar las muestras significativas de esa técnica".

El primer problema al que se enfrenta la arquitectura de la piedra seca es su propia definición, porque hay paredes que pasan por ser de piedra seca y tienen algo de argamasa, y porque en la consideración de esta arquitectura entran también otros elementos, como, según Rivas, el social. "Son construcciones que se realizan en un contexto determinado -señala-, de falta de materiales, impulsadas desde las capas humildes abocadas a la autoconstrucción...".

El arqueólogo turolense Javier Ibáñez aporta otro elemento definitorio: el paisaje. "No todo lo que está construido en esa técnica tiene interés cultural -subraya-. Para mi uno de los puntos clave es el paisaje. La zona que mejor conocemos en Teruel es La Iglesuela del Cid, pero las conclusiones son extrapolables a todo el Maestrazgo. La arquitectura de la piedra seca es un paisaje definido que se configura en el siglo XIX y que está vinculado a la explotación de una serie de espacios que habían sido pastos comunales pero que empezaron a compartimentarse con vallas de piedra y donde se empezaron a construir algunas edificaciones. Otro elemento definitorio son las 'pedreras' (amontonamientos de piedras que estorbaban en las labores agrícolas). Hay que tener claro que lo que hace la declaración no es tanto primar un paisaje o un periodo concretos, sino intentar proteger una técnica secular.

La Iglesuela del Cid es un caso aparte, porque su arquitectura de piedra seca está reconocida por la DGA como Bien de Interés Cultural-Lugar de Interés Etnográfico desde el año 2006. El inventario que se realizó tiene más de 1.700 entradas y esa cifra, aunque no exista un inventario general de todo el territorio aragonés, indica que en la comunidad habrá decenas o incluso centenas de miles de construcciones. Decidir qué merece la pena conservar y qué no resulta extremadamente difícil.

"Hacer un inventario que sea útil como herramienta de trabajo no es complicado -apunta Rivas-. Quizá no habría que hacerlo tan exhaustivo como el de La Iglesuela del Cid, porque, a mi juicio, bastaría con identificar los cinco o seis conjuntos más representativos de Aragón y allí, sí, hacer un inventario detallado". Y señala al Maestrazgo, la Jacetania y el Campo de Borja como poseedores de conjuntos destacados. También la comarca de Sobrarbe, surcada por varias centenas de kilómetros de muros construidos con esta técnica y salpicada de numerosas construcciones, como hornos, arnales, bastiones militares, pozos o casetas de pastor en piedra seca.

"El 90% de estas construcciones acabarán desapareciendo -añade-, porque forman parte del paisaje y éste cambia constantemente. Pero en este apartado de nuestro patrimonio histórico la antigüedad no es tan importante. Lo es mantener viva la técnica, que también tiene sus dificultades".

Para Ibáñez, "conservar la técnica es posible, ya se están desarrollando iniciativas en esa dirección, pero otra cosa son las construcciones. A diferencia de lo que ocurre con el mudéjar, por ejemplo, aquí nos encontramos con un paisaje vivo, que ocupa una enorme cantidad de kilómetros cuadrados y cuyos elementos visibles, que no se pensaron para que fueran permanentes, pertenecen además a muchas personas. La clave a mi juicio es el paisaje. Allí donde la desaparición de un elemento de arquitectura de piedra seca no altere drásticamente el paisaje, ese elemento no es sustancial. En La Iglesuela del Cid vemos que sí lo es".

En el Gobierno de Aragón son conscientes de todo lo que rodea a la declaración de la Unesco, y señalan que la Dirección General de Cultura y Patrimonio ya había declarado a su vez esta técnica como Bien Catalogado Inmaterial. Además, ha cumplido con otras obligaciones, como "detallar las propuestas para salvaguardar la técnica: investigaciones, inventarios, talleres de empleo, jornadas, campos de trabajo...". Tras conocerse que esta arquitectura ya es Patrimonio de la Humanidad, anuncia la organización de seminarios y jornadas y el diseño de una señalización especial.

A ello hay que añadir otras iniciativas, como la impulsada desde el Geoparque Mundial de la UNESCO Sobrarbe-Pirineos: un taller de construcción y rehabilitación que tendrá lugar durante la primavera de 2019. El proyecto, financiado al 90% por el Ministerio de Cultura y Deporte, obtuvo el primer puesto al ser el mejor valorado de entre los más de sesenta proyectos presentados desde diferentes lugares de España, en la convocatoria de Ayudas para salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial publicada el pasado mes de octubre.

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