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Ocio y Cultura

El Circo Histórico Raluy pasa la Navidad en Zaragoza con 'Fortius', su último espectáculo

Tres generaciones de la familia circense actuarán en la pista de la capital aragonesa. El montaje recupera un número clásico que ya no se ve en las carpas: el hombre forzudo.

El payaso Globo, con su corcentina, pone la banda sonora a la entrada del recinto del Circo
El payaso Globo, con su corcentina, pone la banda sonora a la entrada del recinto del Circo
Raquel Labodía

El Circo Histórico Raluy ha elegido Zaragoza para presentar su nuevo espectáculo, ‘Fortius’, durante las fiestas navideñas. La compañía dirigida por Carlos Raluy se ha instalado en el Parking Sur de lo que fuera la Expo hasta el próximo 29 de enero.

En la vida del circo la capacidad de adaptación juega un papel protagonista, algo que el equipo de Raluy ha experimentado en la capital aragonesa, ya que en principio iba a desplegar su carpa en un terreno próximo al Museo Pablo Serrano, pero finalmente han tenido que habilitar el espacio en el Parking Sur en tiempo récord para que todos los zaragozanos puedan disfrutar desde hoy de la magia del circo.

El equipo actual de esta compañía está compuesto por 43 personas de más de 15 nacionalidades –entre artistas y técnicos– que se sienten como en casa en Zaragoza porque el abuelo de Carlos Raluy, actual cabecilla del espectáculo, era aragonés.

La historia de la familia queda plasmada en ‘Fortius’, espectáculo en el que harán las delicias del público tres generaciones: Carlos Raluy está acompañado por su hija Rosa Raluy y por sus nietas, Kimberley y Jillian. Además del clan Raluy, hay grandes artistas internacionales con los que han querido contar para este ‘show’. "Hay países que tienen tradición en ciertos números, por eso acudimos a ellos para incorporarlos en nuestro espectáculo", recuerda el director de pista, William Giribaldi, que es el marido de Rosa Raluy. El número destacado de ‘Fortius’ hacía mucho tiempo que no se veía en las pistas: el hombre forzudo. "Es muy difícil encontrar un número de estas características, solo hay un par de hombres en el mundo capaces de hacerlo. Artur Robin dobla hierros, es estirado con cuerdas... Es toda una experiencia verle en escena", coinciden los miembros de la familia Raluy. Otros artistas del elenco no han nacido en el circo, pero han terminando dedicando su vida a él, como el payaso Globo, que ya lleva cinco temporadas haciendo reír a los asistentes a la carpa Raluy.

Los números

Las sesiones en el Circo Raluy comienzan con la actuación de un ballet ruso, que interviene en la introducción de todos los números. Rosa Raluy, al margen de la dirección artística, presentará un sensual espectáculo de acrobacia con ‘hula hoop’. William Giribaldi es el director de pista, pero también sorprenderá al público con sus malabares; Artur Robin llevará la fuerza humana al límite de sus posibilidades; el ‘clown’ Alexey Bobylev saltará por vez primera a una arena española; la artista ucraniana Valya Rugayeva presentará su número de aro aéreo combinando fuerza, equilibrio, contorsión y un poco de locura, y, entre otros, los húngaros Zoltan y Gergely ofrecerán un espectáculo de fuerzas combinadas. El protagonismo de ‘Fortius’ lo acapararán en dos ocasiones las más jóvenes de la compañía, Kimberley y Jillian Giribaldi Raluy, que conquistarán a los asistentes con ‘Water meteor’ y volverán a la pista con los ‘Juegos icarios’. Con solo 17 y 19 años ya se han convertido en una referencia en el mundo del circo, porque son las primeras y únicas mujeres que han conseguido llevar a los escenarios esta especialidad.Cuando las luces se apagan...

El espectáculo en el Circo Raluy va más allá de la pista. Cuando las luces de la carpa de apagan, la acción continúa en las caravanas que la rodean. Un carromato de 1911 que ejerce de taquilla da la bienvenida a los visitantes. Esta caravana forma parte de una colección de vehículos históricos que transportan al público a un viaje en el tiempo. A través de visitas guiadas o paseando por las instalaciones, los asistentes pueden apreciar la historia del arte circense.

Además, han adaptado una caravana de 1949 como hotel, una idea que pusieron en marcha hace cinco años. "Muchos se preguntan cómo es la vida en el circo, y qué mejor que hospedarse en él para comprobarlo", cuenta Carlos Raluy. El público que se aloja junto a la carpa es testigo de los ensayos y de lo que sucede entre bambalinas antes de salir a escena.

Los zaragozanos podrán disfrutar de dos sesiones diarias hasta el 29 de enero, día en el que Raluy cerrará su carpa tras comerse el correspondiente roscón de San Valero. Los días 26 de diciembre y 7 de enero realizarán triple sesión (12.15, 17.00 y 19.30), y los lunes y martes del primer mes del año guardarán descanso, días que aprovecharán para recorrer los rincones de la ciudad.

Aunque les toque tomarse las uvas y el turrón en Zaragoza, están felices de poder vivir las fiestas trabajando. "Cuando la gente tiene días libres es cuando más trabajo tenemos, pero estamos muy contentos de poder estar aquí", recalca Rosa Raluy. Y es que, aunque la vida circense es muy sacrificada, todos coinciden en que salir a la pista y recibir los aplausos del público "es una sensación única".

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