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Cuentos de fantasmas, de locura y de muerte

Patricia Esteban Erlés publica su libro más ambicioso: ?Casa de Muñecas?, ilustrado por Sara Morante.

Un retrato de Patricia Esteban, hecho por la ilustradora Sara Morante.
Cuentos de fantasmas, de locura y de muerte
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A Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) siempre le han atraído los cuentos de terror y de fantasmas, las atmósferas inquietantes donde todas las formas del horror, del extrañamiento y del escalofrío son posibles. Un horror que se instala en lo cotidiano: en el amor, en la casa, en el aula, en el restaurante, en un paseo por la calle, en los gestos inadvertidos de cada día. Hasta ahora había publicado tres libros de relatos: 'Manderley en venta' (Tropo, 2007), 'Abierto para fantoches' (DPZ, 2008) y 'Azul ruso' (Páginas de Espuma, 2010). En los tres libros se percibía la inquietud, lo extraño, lo siniestro. Y se percibía, claro, una reivindicación del cuento.

Desde hace algún tiempo, en su Facebook, la escritora y profesora aragonesa ha ido redactando microrrelatos, a los que la ilustradora cántabra Sara Morante (Torrelavega, 1976), que se ha convertido en una de las más importantes del país, les ponía imágenes. Así nació 'Casa de Muñecas' (Páginas de Espuma), un libro ilustrado que está ordenado como una mansión de miniatura con sus distintas estancias, diez; en cada una de ellas hay diez cuentos y muchos personajes: uno, que podría ser la joven, la niña o la mujer que cuida las muñecas, y otros muchos: monstruosos, frágiles, desvelados, seres que podrían llegar del más allá, desde el fondo turbio del espejo o desde las regiones de la muerte. Son cuentos cortos, de un folio y medio como máximo, pero también hay cuentos de un par de líneas. Por ejemplo, en 'Intimidad con el muñeco', se puede leer: "Jugamos. Yo le arranco sus ojos azules y los coloco en la palma de mi mano, como si fueran canicas. Él me cuenta que ve". En 'Toc': "Cada vez que tu cadáver llama a la puerta finjo desde el otro lado la voz de una niña que está sola en casa". Y en 'El columpio', de apenas una frase, se dice usando el procedimiento que hizo célebre Georges Perec: "Me acuerdo de cuando confundimos la muerte con un columpio". En 'Dios': "Nos daba pena Dios. Estábamos seguros de que era como un enorme cachorro ciego".

Dice Patricia Esteban que para ella "un microcuento es una habitación de casa de muñecas. Lo tiene todo, no le falta ni uno de los mueblecitos que esperamos encontrar, allí aparece cada elemento perfectamente organizado, construido, pero a escala. (...) La vida se congela, se estiliza, en las casas de muñecas, por eso nos fascinan y nos aterran. El microcuento siempre encuentra un enigma también, relacionado con el silencio, con todas las palabras que se prefiere no decir". Sara Morante ha declarado a HERALDO: "Comparto esa querencia por los escenarios inquietantes, los personajes sórdidos y me encanta, tanto como me conmueve, la unión de la ternura y la maldad en una historia, algo que abunda en 'Casa de Muñecas'".

En este libro abundan la maldad y la ternura, el llanto y el espejismo, la soledad de las noches turbadoras, los alaridos; abundan la vulnerabilidad, las pesadillas, los gemelos (más bien, las gemelas), abundan esas mujeres que no sabe si son ángeles, demonios o un nuevo parto del bestiario fantástico. Hay cadáveres que hablan o que regresan desde el otro lado del tiempo y el envés de los sueños, hay pasión por el vestuario, muchos espejos (se dice en el cuento, 'Espejo impertinente': "Tú no eres la del espejo, eres aquella que la del espejo no quiere ser"), hay crímenes (en 'Novela negra' leemos: "Tienes las manos pequeñas, le dijo ella, con un deje de decepción en la voz, a su asesino"), hay muñecos y juguetes diabólicos, ataúdes, muchos fantasmas, traiciones de amor, y por haber, entre las estancias, hay una cripta.

‘Casa de Muñecas' es un libro sorprendente, muy trabajado, resuelto en luto y magenta por Sara Morante, que no parece el idóneo para espíritus impresionables. Es un libro lleno de referencias literarias (mezcla el terror con el género fantástico y un romanticismo macabro) y cinematográficos, que tiene mucho de ajuar funerario. O de libro de invenciones y pesadillas del trasmundo. En la advertencia final se recomienda: "Nadie debería jugar con casas de muñecas".

Casa de Muñecas. Patricia Esteban Erlés. Ilustraciones de Sara Morante. Páginas de Espuma. Madrid, 2012. 180 páginas. El libro se presenta esta tarde, con disfraces y ataúdes incluidos, a las 20.00 en El Pequeño Teatro de los Libros.

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