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FERIAS

El arte forma parte del mercado

Aragoneses en la semana de la fiestas de las artes plásticas de Madrid:_calero, sinaga, codesal, mira...

Ricardo Calero regresó a ARCO de la mano de la galería Raquel Ponce. Esta pieza se llama 'Sueños en el mar II'
El arte forma parte del mercado
RICARDO CALERO

Ya se ha dicho que la participación aragonesa en Madrid, a través de las diversas ferias celebradas, ha sido escasa. En realidad, tampoco ha sido muy abundante en años anteriores. Lo que va ocurriendo en el mundo de las artes plásticas en Aragón es algo irregular y sin una planificación determinada. Si se tiene claro que ARCO y las demás ferias que han ido surgiendo a su alrededor tienen como objetivo revitalizar el mercado del arte y fomentar las ventas, habría que minimizar otros objetivos educativos, culturales o sociales de este tipo de acontecimientos.

Sin embargo, en esto también ha sido ARCO o Ifema, la feria de Madrid, quienes han fomentado que la Ferie de arte tenga también record de visitantes y por tanto han estimulado otros objetivos. Algunos galeristas dicen que ARCO es una feria comercial exclusivamente y que todo lo demás sobra.

La presencia aragonesa en ARCO tiene como protagonista a Fernando Sinaga dado que se encuentran obras suyas en espacios de tres galerías, Adora Calvo de Salamanca, SCG Galería de Santiago de Compostela y Trayecto Galería de Vitoria. En los tres espacios juega con los metales, sus aristas nítidas y con la línea y el círculo.

Habría que destacar también la presencia de Ricardo Calero en la Galería Raquel Ponce con tres fotografías que relatan la destrucción del pasaporte en el mar, como un canto a lo universal; también encontramos cuatro fotografías de Javier Codesal en la catalana Estrany-De la Mota, por cierto, con dos de ellas vendidas. José Noguero estaba representado en Masart Galería de Barcelona. La Galería Carles Taché anunciaba en los catálogos la presencia de José Manuel Broto, pero no se encontraba expuesto en el Stand o al menos yo no lo vi. En cuanto a galerías ninguna aragonesa si tenemos en cuenta que la de Miguel Marcos figura como galería de Barcelona. El mismo galerista me comentaba que él es el único, junto con Juana de Aizpuru, que ha asistido a las treinta ediciones de ARCO. Otro comentario suyo fue que no le interesan los artistas locales, imagino que se refería a la ausencia de aragoneses porque además de buenas obras y artistas de renombre internacional tenía a Javier Grau, Ferrán García Sevilla y Joan Brossa, que no los debe considerar locales catalanes.

De entre los clásicos habría que resaltar que Antonio Saura se encontraba por doquier y me gustaría resaltar dos obras de Pablo Gargallo, en terracota y bronce, en la madrileña Galería Leandro Navarro, donde además ve podía ver extraordinarias obras de Bores, Barjola, Gris, Lobo, Miró Palencia, Picasso, Torres-García y dos obras de Morando y un Millares digno de un museo. El espacio había sido diseñado con mimo por Jesús Moreno, madrileño con orígenes oscenses y muy conocido entre nosotros por diseños de grandes exposiciones y por el diseño museológico del Pablo Gargallo, el Diocesano de Barbastro o el de próxima inauguración Pablo Serrano de Zaragoza.

Donde había más presencia aragonesa era en ART Madrid, en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. El galerista zaragozano con sede en Madrid, Fernando Latorre tenía en su stand al destacado Teo González con dos obras características a base de sutiles colores y puntos de pigmento y a José Moñú con sus reconocidas pinturas de fuerza neoexpresionista.

Destacaba el stand del Fundación Fuendetodos Goya para dar a conocer las características de su colección, con obras de Beulas y Ricardo Calero entre los grandes artistas españoles. La Galería Fernán-Gómez exponía una buena obra de Víctor Mira, la Galería Punto presentaba obras de Ximo Lizana, la valenciana Benlliure exponía dos grandes obras de Broto, una de 1980 y otra de 1988, la Galería Dalmau de Barcelona presentaba dos obras de Jorge Gay, en algún espacio recuerdo haber visto pinturas de Manuel Viola y de Antonio Saura se encontraban obras en muchos espacios.

Just Mad se celebró este año, en segunda edición, en el barrio de Salamanca en un edificio clásico de viviendas deshabitado que espera, digamos, ser rehabilitado. Esa estética de descuido, de huellas de pintura en el suelo, de diferentes tonos en las paredes, era el adecuado para esta feria que apuesta por el arte emergente de artistas jóvenes. Antiguas habitaciones y salones acogían a las distintas galerías que apuestan por los jóvenes y en el primer piso estaba la Galería Antonio Puyó, con obras de Enrique Radigales, preocupado por los colores de la paleta digital plasmados en lienzo, un juego entre el pasado y el presente. David Latorre, a través de la fotografía, se interesa en lecturas derivadas de las huellas humanas en los espacios, en este caso la cárcel deshabitada de Huesca. Esta feria de arte contemporáneo emergente, tiene sus paralelos en otras ciudades como Basilea o Nueva York y celebra de forma paralela a las grandes ferias ya consolidadas.

Se dice que de no ser así los artistas jóvenes pasarían desapercibidos. La verdad es que el espacio y la feria transmitían aire fresco.

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