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HISTORIA

También había 'negros' en el siglo XVIII

El hallazgo. Francisco Asín, librero anticuario de Luces de Bohemia, exhibe el ejemplar del manuscrito que ha encontrado en Madrid y que incluye numerosos datos sobre el Aragón de finales del siglo XVIII.

Para el librero anticuario Francisco Asín hay un aforismo especialmente querido: «Los libros antiguos tienen piernas». Y con ello quiere decir que los libros se compran, se regalan, se venden, se pierden, viajan... y con el paso de los años uno no sabe muy bien dónde acaban. Buena prueba de ello la da su último descubrimiento.

Hace unos días compró en Madrid un lote de especial interés para Aragón (una ejecutoria de la casa de Pellicer, el privilegio sobre el río Alcanadre y Pertusa, sin el sello real pero con la firma de Juan I de Aragón...). En el lote se incluía lo que parecía ser un ejemplar manuscrito del 'censo' elaborado en 1778 por Tomás Fermín de Lezaun.

El título original de la obra, de la que solo se conservaba hasta ahora otro manuscrito en la biblioteca de la Real Academia de la Historia, es: 'Estado eclesiástico y secular de las poblaciones y antiguos y actuales vecindarios del reino de Aragón' y en ella se da interesante información sobre los pueblos de Aragón en el siglo XVIII.

Pero al examinar detenidamente el volumen, Francisco Asín se llevó una sorpresa. Primero, el manuscrito era diferente al de la biblioteca de la Real Academia de la Historia. Tenía más información y, sobre todo, una dedicatoria muy especial. De su lectura, parece deducirse que Lezaun no elaboró el 'censo'. O al menos que no lo hizo solo.

«Es un manuscrito que alguien llamado Pedro Lorenzo y Lacalle entrega y dedica a Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda. El propio Pedro Lorenzo afirma ser aragonés y empleado en el estudio de Tomás Fermín de Lezaun», relata Francisco Asín.

Lorenzo entregó el manuscrito al conde de Aranda poco después de la muerte de Lezaun en el incendio del Teatro de Zaragoza de 1778 y, por ello incluyó en la dedicatoria unas palabras inquietantes: «Le dice que no quiere que su trabajo (el de Lorenzo) se pierda. Creo que estas palabras merecen que se haga un estudio detenido del manuscrito, que yo no he podido hacer y que dejo para otros -señala Francisco Asín-. Pero esas palabras parecen indicar que Pedro Lorenzo y Lacalle se ocupó de elaborar todo o parte del 'censo' y que, una vez muerto Lezaun, quiso buscar la protección del conde de Aranda, algo muy habitual en la época, y para ello le entregó una muestra de su trabajo. No digo que Lorenzo fuera el 'negro' de Lezaun, no se puede ser categórico hasta que no se haga un estudio en profundidad de ambos manuscritos, pero... 'Negros' los ha habido siempre, también en el siglo XVIII».

El manuscrito coincide en tamaño y disposición con el conservado en la Academia de la Historia (que fue objeto de una edición facsímil de las Cortes de Aragón) y mantiene una estructura similar. Obviamente, la caligrafía es distinta. Estudios futuros, si el libro se queda en Aragón y no sigue demostrando que 'tiene piernas', desentrañarán el misterio.

El hallazgo. Francisco Asín, librero anticuario de Luces de Bohemia, exhibe el ejemplar del manuscrito que ha encontrado en Madrid y que incluye numerosos datos sobre el Aragón de finales del siglo XVIII.

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