Despliega el menú
Ocio y Cultura
Suscríbete

MERCADILLO DE MODELISMO

Mariquita Pérez y Madelman se van con Ibertren hasta Casetas

Se celebra en el centro cívico el XXVI Mercadillo de Modelismo, Miniaturismo y Juguetes, con artículos de distintas épocas.

Uno de los puestos de muñecos participantes en una edición anterior del mercadillo.
Mariquita Pérez y Madelman se van con Ibertren hasta Casetas
MARIANO RODRíGUEZ

zaragoza. ¿Tiene en casa algún juguete viejo o antiguo pero bien conservado que ya no le interesa? ¿Siente nostalgia de los que alegraron su infancia y desearía volver a tenerlos? ¿Le gustaría que sus pequeños hijos o nietos viesen con qué se entretenía usted cuando tenía su edad? Si es así, probablemente disfrutará acudiendo al Mercadillo de Modelismo, Miniaturismo y Juguetes de Colección que se celebra hoy en el centro cívico de Casetas.

"Como lo organiza la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías, hemos arrastrado la coletilla de que solo hay trenes, pero no es verdad: hay muñecas, Scalextric, juegos de mesa, soldaditos y otras muchas cosas, no hemos puesto ningún límite a los expositores", explica Mariano Rodríguez, coordinador del Mercadillo. Este evento nació en 1994 en los porches de la antigua estación de Delicias, con solo 12 puestos, y ahora celebra su vigésimosexta edición con 40 expositores que ofertan al público una amplia gama de artículos por precios que van desde unos céntimos a varios centenares -e incluso miles- de euros.

El incremento de puestos y la creciente afluencia de público (hasta 4.000 personas en una sola jornada) ha obligado a Rodríguez a "jugar al Tetris" para colocarlos en el pabellón, pero vale la pena, porque eso da cancha a más variedad. Por ejemplo, "hay uno que trae verdaderas joyas. Muñecas Mariquita Pérez en perfecto estado, o coches que Citroën fabricaba en los años 20, cuando tenía una sección de juguetes de su marca, y que alcanzan precios astronómicos; si están en buen estado y conservan la caja pueden costar 3.000 o 4.000 euros", explica.

Porque el embalaje, para los coleccionistas, es tan importante como el juguete en sí, aclara. "En las ferias inglesas, la caja puede valer más que el contenido, porque es más difícil de conservar en buen estado", dice, y agrega que ese tema se aborda claramente, por ejemplo, en el filme 'Toy Story 2'.

El organizador del Mercadillo cuenta que no solo acuden vendedores españoles, sino también extranjeros, y que los juguetes pueden revelar su origen por algunos detalles. "Los japoneses pintan ojos muy grandes, tienen mucha imaginación y están obsesionados por los monstruos, pero si ves un muñeco con sombrero y cara seria, probablemente será de Alemania o Suiza", precisa Rodríguez. ¿Y los de España? "Destacan por su colorido", asegura.

Niños y adultos

"Normalmente, el niño viene la primera vez arrastrado por el padre, pero una vez que está allí descubre lo que hay y la siguiente vez es él el que anima a su padre a volver", comenta Rodríguez. Y eso que asegura que "muchos niños que están metidos en el mundo de los videojuegos, cuando vienen, dicen: "Papá, ¿con esto jugabas? ¿No te aburrías?".

En cualquier caso, el perfil del coleccionista que acude específicamente a buscar algo a este mercadillo es más bien gente de mediana edad. "Buscan ese juguete que perdieron, muchas veces por aquellas limpiezas compulsivas que hacían las madres, que te decían: '¡Que no tienes edad ya de jugar con esto!'. Y lo metían todo en una bolsa de basura", detalla Rodríguez.

Trueque y forondotelia

Una cosas interesante del Mercadillo es que el público no solo puede comprar artículos, sino también llevar sus propios juguetes o miniaturas para tratar de intercambiarlos por otras piezas o incluso intentar venderlos a los expositores. El trueque y la compraventa dan a esta feria un carácter más participativo y favorecen el tráfico de objetos de unas manos a otras. Cosa muy útil cuando se trata de artículos inusuales, por ejemplo, billetes de transporte, que constituyen una rama peculiar del coleccionismo: la forondotelia. "En Zaragoza, Tuzsa fue pionera en este tipo de coleccionismo, con los bonobuses temáticos que incluso tenían su álbum. Pero no han continuado", comenta Rodríguez, que asegura haber conocido incluso "a una persona mayor que coleccionaba billetes de empresas de transporte de Barcelona ¡por capicúas!".

Etiquetas