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EXPOSICIÓN

El Aragón romántico de Marín Bagüés

La exposición de Cajalón recopila 65 obras, procedentes en su mayoría de colecciones privadas. Entre las piezas expuestas, 'El pan bendito', 'Las tres edades' y 'Baturra del mantón blanco'.

El cartel anunciador de HERALDO es un original de 1910.
El Aragón romántico de Marín Bagüés
CARLOS MONCíN

"Marín Bagüés (Leciñena 1879- Zaragoza 1961) es uno de los mejores exponentes de la pintura regional que tan de moda estuvo a principios del siglo XX. Fue un artista que supo reflejar, mejor que nadie, las costumbres y los personajes de aquellos años". De esta manera define el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y comisario, Manuel García Guatas, el estilo pictórico del protagonista de la exposición 'Marín Bagüés, en colecciones privadas. 1879-1961', que podrá verse en Cajalón hasta el 3 de diciembre. Una ocasión única para ver su obra en conjunto, ya que, desde 1979, no se ha programado ninguna muestra global suya.

Dividida en varias salas, definidas por estilo y temática, la muestra recoge 65 obras, entre ellas, 45 pinturas, 18 dibujos, y varios aguafuertes y litografías, entre las que se incluye un cartel anunciador de HERALDO.

Reunir una muestra tan variopinta, que en la mayoría de los casos pertenece a colecciones privadas, no ha sido una tarea sencilla. Durante más de tres años, los responsables de la exposición se han recorrido el país de norte a sur, desde Bilbao a Sevilla, pasando por Madrid o Pontevedra, para recopilar piezas únicas que "representan Aragón, o mejor dicho, una concepción romántica de esta tierra, que nos ayuda a reconocernos como aragoneses", apuntó García Guatas.

Un reflejo de este costumbrismo son los cuadros que pueden verse en la primera de las salas. En ella, destacan dos de las obras más representativas del artista de Leciñena, 'El pan bendito' y 'Carrera de pollos', donde se pone de manifiesto "su obsesión por la captación del movimiento en la forma de plasmar las patas de los caballos", explicó García Guatas.

Frutos de la tierra

En la segunda de las salas, se exponen una selección de dibujos, que representan paisajes y figuras, y en la tercera están situados los bodegones, donde se muestran frutos propios de la tierra y naturalezas muertas, aunque algunos contienen la representación de figuras humanas, ya que era habitual que "mezclara estilos", indicó el comisario.

El último de los espacios está destinado a los retratos, verdadero medio de vida de un artista que se negaba a vender sus cuadros importantes "porque no querían que fueran de mano en mano, sino que los adquirieran museos o instituciones", aclaró.

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