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FESTIVAL OBUXO

Una carrera mortal... literalmente

El Obuxofest celebró ayer en Javierrelatre las I Olimpiadas Zombies, en la que 60 'no muertos' se sometieron a diversas y terroríficas pruebas. Por la tarde, el hijo de Paul Naschy asistió al homenaje póstumo a su padre.

Dos hombres lobo, cubiertos de sangre, en la carrera de zombies celebrada ayer en Javierrelatre.
Una carrera mortal... literalmente
DAVID MORALES

Preparados, listos, ¡ya!" Una lluvia de cerebros de vaca, que tuvieron que ser calentados en un microondas previamente, cayó sobre los ansiosos zombies y algún que otro hombre lobo. Sedientos de sangre, partieron después hacia unos baldes, donde unas apetitosas orejas -de plástico- les esperaban para ser mordidas. Juan Castrillo, un joven de 20 años, se proclamó campeón al ser el primero en recoger uno de los ojos -también de plástico- que flotaban en el agua. "He corrido como he podido", dijo el muchacho mientras recuperaba el resuello. "A ver si de cenar nos dan un cerebro", le gritaba un amigo que también quería su parte.

No es que en Javierrelatre se hayan vuelto locos, sino que ayer se celebraron las I Olimpiadas Zombies, enmarcadas en la novena edición del festival de cine extraño y de terror Obuxofest, que se inauguró el viernes. Acudieron unas 300 personas, la mayoría de las cuales acampó durante la jornada inaugural en el camposanto de la iglesia, aunque a primera hora de ayer siguió llegando gente a la localidad oscense.

Terror y queimada

La carpa del Obuxofest ya se había llenado de público el viernes para asistir a la proyección de seis cortometrajes de terror y la película 'Sexy Killer', aunque los audiovisuales causaron más carcajadas que miedo entre el público. Pasada la medianoche, tres chicas zombies cobraron vida e hicieron, desde la iglesia del pueblo hasta el pabellón del festival, el baile de la muerte. Intentaron con sus gritos levantar de sus tumbas a sus congéneres, aunque para fortuna de los asistentes no lo consiguieron. La queimada que hubo a continuación no mató a nadie del susto, aunque sí le subió los colores a más de uno.

Uno de los atractivos de Obuxo es el Rally de Videominutos, un concurso en el que los participantes tienen 24 horas para grabar un corto de un minuto. Es imprescindible que salga un zombi y que se diga la frase 'psicotronador de partículas' (queda a la imaginación de cada uno lo que eso signifique). Desde ayer se vio a directores aficionados discutir con sus primerizos actores sobre planos y demás parafernalia cinéfila.

Ayer tarde se proyectaron varios cortometrajes y la cinta 'Zombie Xtreme', tras la cual los asistentes pudieron disfrutar de una mesa redonda con su director Julián Lara. A continuación, tocaba homenaje póstumo a Paul Naschy, que alcanzó su momento más emotivo cuando su hijo, Bruno Molina, recogió el premio Plenilunio por la carrera de su padre. Las Olimpiadas Zombis tenían su segunda parte por la noche. La prueba consistía en otra carrera entre la iglesia del pueblo y la carpa del Obuxofest, aunque para alivio de los concursantes el trayecto era cuesta abajo. La noche la cerraba un concierto de Shepherds Bush y la proyección de la película 'Snuff 2000'.

La clausura del festival será hoy a las 16.00, momento en el que se entregarán los premios Obuxo y el galardón al mejor corto del Rally de Videominutos. El premio de 600 euros al mejor tal vez no sea muy apetitoso para los 'no muertos', pero para los simples mortales el botín será más que suculento.

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