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Ocio y Cultura

CONCURSO

Jóvenes escritores con talento y buena letra

Lorién Cirera e Ignacio Pueyo han sido los ganadores de la sexta edición del Concurso de Cuentos CAItú.

Más de 250 niños han participado en la sexta edición del Concurso de Cuentos CAItú. El jurado tuvo muy difícil elegir a los 11 pequeños finalistas de entre los que ayer se dio a conocer a los ganadores. Lorién Cirera, de 12 años, recibió el primer premio en la categoría de 11 a 13 años por su obra ‘El viento arrastra las palabras perdidas’ e Ignacio Pueyo, de 10 años, ganó en la categoría de 8 a 10 años con su cuento ‘El país de los elefantes’.

Emocionados, los pequeños ocuparon ayer por la tarde el salón de actos de Caja Inmaculada, donde tuvo lugar la entrega de premios. El mago y humorista Pepín fue el encargado de conducir la ceremonia. Sus trucos y actuaciones musicales de hombre orquesta consiguieron hacer reír a los pequeños, a pesar de sus nervios, ya que el nombre de los ganadores solo se hizo público al final del acto.

Los primeros premios de ambas categorías recibieron un ordenador Netbook Toshiba y una pluma estilográfica como regalo. En cuanto al resto de finalistas: Alba López, Sofía Fuentes, Yolanda Romance, Javier Tiestos, Carla Calvo, Juncal Castro, Pablo Gómez e Irene Ortiz, obtuvieron un ipod por sus relatos. El premio de caligrafía de esta edición fue para David Aladrén, de 10 años. Además, sus cuentos fueron publicados en el sexto libro de la serie ‘Los cuentos del CAItú’.

A la ceremonia acudió la directora de márquetin de CAI, Lourdes Miguel, la coordinadora de CAItú, Ana Romero, y los miembros del jurado: el escritor David Lozano; la responsable de las bibliotecas de CAI, Eva Jiménez; la responsable el Área de Cultura del Centro Joaquín Roncal de la Fundación CAI ASC, Blanca Carvajal, y la colaboradora del Servicio Cultural CAI, Teresa Fransoy.

Durante el acto, Blanca Carvajal destacó la gran imaginación de todos los participantes en el concurso pero, sobre todo, felicitó a los ganadores por la “buena presentación, gran caligrafía y amplio vocabulario”, que demostraron en sus trabajos y les animó a seguir escribiendo.

La mayoría de los pequeños finalistas confesaron ser ávidos lectores, sobre todo, de libros de fantasía y aventuras. Aunque alguno resultó ser más original, como el ganador Lorién Cirera al que también le gustan los libros “tristes”. El joven admitió que se había inspirado en un cuadro que vio en una exposición para empezara a escribir su relato, y su imaginación encantó a los miembros del jurado.

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