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GASTRONOMÍA

Huesca cata 'La cocina de los zares' con una original muestra de los platos rusos

La Escuela de Hostelería de la capital oscense celebra desde ayer y hasta el 12 de febrero sus decimonovenas jornadas gastronómicas.

El comedor de la Escuela de Hostelería se llenó ayer.
Huesca cata 'La cocina de los zares' con una original muestra de los platos rusos
rafael gobantes

'Nazdorovje', el brindis ruso equivalente a nuestro '¡salud!', se escuchó ayer en el comedor de la Escuela de Hostelería de Huesca donde se abrieron las XIX Jornadas Gastronómicas, dedicadas en esta ocasión a 'La cocina de los zares, un apasionante y sabroso recorrido por los muchos matices y sabores de las sopas, los pescados ahumados, las carnes... y los exquisitos postres de la poco conocida gastronomía rusa.

 

Y para empezar el menú de ayer, el cóctel 'La plaza Roja', a base de zumo de tomate y vodka, seguido de 'Borsch', una deliciosa y contundente sopa de verduras con unos raviolis de purés presentados de forma que evocaban las cúpulas de la catedral moscovita de San Basilio. Después, un extraordinario 'salmón al vodka' que dio paso al 'Kulesh con carreretas y codillo', que además de recordar también la arquitectura zarista era una delicia para el paladar. El postre, un elaboradísimo 'Vatruska', a base de pastel de queso con salsa de frutos rojos y helado, completó la comida que se cerró con un café 'Belyce i chernyce' y una copa de vodka. Para que no faltara ni un detalle, al pan le dieron forma de muñeca 'matriuska'.

 

Cada día, hasta el próximo viernes, un menú diferente inspirado en los manjares que tomaban los zares y creado por los alumnos del centro, podrá ser degustado por los afortunados oscenses que hayan conseguido reservar su plaza, ya que se completaron poco después de abrirse el plazo.

 

Los comensales serán precisamente quienes, con sus votos, otorguen los premios a los mejores platos, cócteles, sumilleres y jefes de rango, a excepción del premio que rinde homenaje al periodista José Manuel Porquet y que lleva por título 'Barón de Regrustrán', seudónimo con el que firmaba sus críticas gastronómicas, que lo concederán los profesores al plato más innovador y de mayor complejidad técnica.

 

María José del Fueyo, directora de la escuela, destacó que en estas jornadas se conjugan "tres artes: la gastronomía, la música y la decoración". Y así entran en juego otros dos centros: el Conservatorio, que elige la música adecuada a la temática que es interpretada por alumnos a los postres de cada comida; y la Escuela de Arte, cuyos estudiantes, a través de un concurso, se ocupan de diseñar el cartel, las cartas, el vestuario y toda la ambientación que transforma la escuela. En este caso se han centrado en Miguel Strogoff, el correo del zar, en la conocida novela de Julio Verne. El viaje de este personaje recorre el pasillo de la escuela hasta el comedor donde su silueta preside la sala.

 

Estas jornadas, han obligado a los alumnos de esos tres centros a investigar en una época histórica desde perspectivas diferentes. Los de hostelería han ahondado en antiguas recetas rusas, muchas de influencia francesa, y las han puesto en común con otras que se siguen utilizando para componer unos menús con un toque de innovación.

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