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PINTURA

Paco Simón busca y atrapa

El artista presentó ayer 37 piezas, realizadas en 2009 y de gran formato, en el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña."He trabajado como un cirujano con el bisturí en la mano en un viaje de afuera hacia adentro, hacia el interior", afirma el pintor

La obra 'Un paraíso' (2009) con sus capas, sus veladuras y estratos, y las manchas de color
Paco Simón busca y atrapa
ANDRÉS FERRER

El pintor Paco Simón nació por pura casualidad en Barcelona en 1954 y creció y se formó a orillas del campo de Torrero. Ayer inauguró en el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña la exposición 'Bajo la piel', compuesta por 37 obras realizadas en 2009, y organizada por el Departamento de Industria, Comercio y Turismo de la DGA. Dice Simón: "En cada exposición intento aportar algo nuevo. Y esta, en un lugar tan significativo y amplio como el monasterio de San Juan de la Peña, es muy especial para mí: he trabajado como un cirujano con el bisturí en la mano. Tenía la sensación de cortar, de oír esa música, ese sonido del metal en el papel. He percibido esa sensación en una especie de viaje de afuera hacia dentro, hacia el interior".

 

Paco Simón ha dejado atrás la pintura narrativa, la pintura con anécdota, el mundo del jazz y del pop, para internarse en una senda más lírica en la que apuesta por el color. "Creo que debo asumir que ahora soy un pintor lírico. Un pintor de color. Esta es una obra en la que he trabajado mucho: todos los cuadros llevan cuatro capas de papel, pintada cada una sobre la otra y separadas entre sí por unos tres milímetros", dice.

 

El pintor usa un color casi monocromo (amarillo, blanco y rojo, por lo regular) a modo de superficie principal, y abajo pinta en otros tonos. A partir de ahí, con el bisturí o con el cutter, corta y profundiza, y logra lo que desea: un amplio campo cromático que aparece salpicado de agujeros, de ojos, de hendiduras, de estrellas, de manchas que dialogan entre sí. El cuadro adquiere entonces un carácter lúdico: la pintura como enredo, como ideal, como metáfora. El conjunto -muy elaborado y medido, aunque también es fácil entrever la presencia del azar- evoca los universos de Klee, Miró o Kandinsky. "Sobre todo Kandinsky. Y del italo-argentino Lucio Fontana, también. Son pintores que me interesan mucho. El proceso es curioso: los cortes pueden ser de todo tipo, oblicuos, netos, puras perforaciones, y así sale el cuadro. Puede haber algún motivo figurativo, pero yo me muevo en la abstracción".

La ficción del arte

¿Existe alguna relación entre las incisiones, entre el viaje hacia la raíz, hacia el fondo, y la propia búsqueda del pintor en términos de identidad, de emoción, de autorretrato? Simón dice: "Cada vez que emprendo una exposición siempre asumo un reto. Siempre me planteo desafíos. No sé con certeza por dónde voy a saltar, pero aquí está el trabajo. Sigue algunas exposiciones anteriores y ensancha su campo de acción. Creo que ha quedado una exposición muy bonita en un espacio realmente acogedor". Con sus diferentes estratos, el juego de luces y sombras, los pequeños puntos de color, Simón crea "una asombrosa densidad alusiva", tal como señala el crítico Óscar Alonso Molina. El otro crítico del catálogo, Manuel Oms, afirma: "Simón quiso perforar la ficción de la pintura y, en verdad, solo ha hurgado en su propia ficción, no encontrando más que vísceras en ella".

 

Dolores Durán es la comisaria de esta muestra, 'Bajo la piel', que permanecerá en San Juan de la Peña varios meses.

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